domingo, 30 de septiembre de 2012

Tiferet, el centro del Arbol de la Vida


“El sol nos calienta a todos, alumbra a justos y pecadores”

 A un guerrero indio que busca la visión sin encontrarla: “Buscaste sin descanso sabiduría y poder. ¿Sabrías reconocer esos dones si te los dieran? Buscaste una visión como un cazador busca búfalos, como un guerrero busca caballeros. Luchaste contra los espíritus. Pensaste que te debían algo, que te debían una visión. El sufrimiento no proporciona visiones, como tampoco la valentía ni la fuerza de voluntad. Una visión es un don. Aunque de tu visión solo hayas aprendido esto, ya has aprendido bastante, pues el poder y la sabiduría proceden de dentro. Cuando un hombre es consciente de su armonía con la creación, cuando es consciente de que en el centro del universo yace un poder superior a él mismo, comprende que el centro está en todas partes, está dentro de cada uno de nosotros”.

El Guardián de los Sueños
La película.

Tiferet (Belleza, Armonía) ocupa exactamente el centro del Arbol de la Vida, en el centro del Pilar Central. La sexta sefirá es el sol de ocho rayos –los ocho senderos que confluyen en ella-, y del mismo modo que Daat separa la Divinidad, el Gran Rostro, de su manifestación, el resto del Arbol conocido como Pequeño Rostro, Tiferet separa la parte superior del Arbol, que representa lo transcendente, lo que está más allá de la individualidad, de la parte inferior, en la que nuestra individualidad se manifiesta como personalidad, compuesta por emociones (Netzaj), pensamientos (Hod), ego (Yesod) y cuerpo físico (Malkut). Tiferet es el corazón del Arbol, y como tal se corresponde con el chakra cardiáco Anahata, que también ocupa una posición central entre los 3 chakras inferiores y los 3 superiores.

El nombre de Belleza se debe a que su posición central es la clave del equilibrio de todo el Arbol, y como sabían los griegos muy bien la belleza es un resultado de la armonía, y ésta a su vez requiere del equilibrio. Un exceso o defecto acusados de algo, rompen el equilibrio y dan al traste con la armonía. Por ello la proporción era tan importante para los clásicos, y la llamada divina proporción, o número áureo: el número Phi, preside no solo obras de arte de gran belleza sino todas las manifestaciones de la naturaleza, desde la espiral de un caracol a la de una galaxia. La asociación del número áureo con Tiferet puede verse también en el metal y planeta atribuidos a la sefirá: el oro y el sol. El equilibrio que Tiferet debe conseguir es el de las sefirot de Jesed y Guevuráh, el eje horizontal correspondiente a los dos brazos en el cuerpo humano, y a los conceptos de Misericordia y Rigor.

Semesh, el sol, es el centro de nuestro sistema solar. La imagen de Centro es común en todas las tradiciones, es siempre el punto de mayor poder por representar la ausencia de polarización, la ausencia de movimiento, y por ello, el único lugar en el que se encuentra, valga la redundancia, el centro de gravedad en el que nada ni nadie puede movernos. “Busco un centro de gravedad permanente…” como dice Batiatto en su canción, todos buscamos ese centro en el que encontrarnos seguros, y ese centro, también lo dicen las tradiciones, está en tu corazón, ahí donde mora tu Yo Superior.


Si encuentras tu centro, encuentras el Centro

Tiferet es el Centro de la Individualidad, el Yo Superior, el sentimiento “Yo Soy”, el Sí Mismo de Jung, el Centro Crístico del Arbol. En la cúspide de la Triada del Despertar, el individuo descubre que más allá de su personalidad concreta, siempre inestable, existe una conciencia de ser que es inmutable, y en la que pase lo que pase se encuentra en paz y en comunión con algo más grande que él. Su sentimiento de separación del mundo y de los otros se diluye, pues hay un primer atisbo de Unidad. Esta experiencia de su verdadera identidad le prepara para cruzar la barrera del llamado Velo del Templo, Parojet. Y del mismo modo que solo el Sumo Sacerdote podía traspasarlo, únicamente quien ha trascendido la Individualidad puede cruzarlo. La prueba requiere comprender e integrar que todos somos iguales en nuestro corazón, que la chispa divina es la misma para todos. Solo así es posible cumplir el mandamiento nuevo de Jesús: “Amaos los unos a los otros como Yo os he amado”.

Tiferet es pues el Centro Crístico del Arbol. Cristo y todos los dioses solares sacrificados se ubican aquí. Dion Fortune explica que Kether es metafísico, Tiferet místico y Yesod psíquico. La experiencia mística es siempre una experiencia de Unidad con la Divinidad. De hecho, la Trinidad cristiana se representa en estas sefirot: Kether es el Padre, Tiferet el Hijo, y Yesod el Espíritu Santo. Realmente cada sefirá es el reflejo de la anterior. Tiferet lo es de Kether, de ahí “El Padre y Yo somos Uno”, pues el núcleo de la experiencia mística es esta identidad básica con la Divinidad. Mientras que Yesod es el reflejo de Tiferet, como la luna lo es del sol, planetas atribuidos a ambas. Y ciertamente solo a través del Hijo se llega al Padre, y el sendero que une las sefirot de Kether y Tiferet es La Sacerdotisa, cuyo atributo principal es la intuición, es decir: la recepción directa del conocimiento sin intervención de la mente. La etimología (del latín intueri “mirar hacia dentro” o “contemplar”) nos remite a la importancia que tiene centrar el foco de atención dentro de nosotros, lo que  pretende en cualquier tradición la técnica meditativa. De este modo será posible escuchar la voz de nuestro Satguru, el Maestro Interior, y conocer nuestra verdadera naturaleza. Esta escucha no es sensorial, pues la voz interior no se oye con los oídos físicos, sino con el oído interno, y es lo que suele conocerse como “escuchar la voz del corazón”. Es importante subrayar que la consciencia superior nunca es psíquica, sino siempre intuitiva, y no contiene imágenes sensorias. Tiferet se encuentra, junto con Jesed y Guevuráh, en el Nivel de la Creación (Briah), que corresponde al plano mental, mientras que las imágenes sensorias pertenecen al plano astral, o plano psíquico, al Mundo de Yetziráh, dónde radican las sefirot inferiores de Netzaj, Hod y Yesod.

El Sefer Yetziráh llama a Tiferet “La Inteligencia Mediadora”. Tiferet recibe influjo de las sefirot superiores (Kether y Daat) y de las inferiores (Yesod y Malkut) y debe mediar entre ambas, traducir lo transpersonal a personal y viceversa, y esto no siempre es fácil, pero en ello radica el equilibrio del eje vertical del Arbol de la Vida, correspondiente al Pilar Central o del Equilibrio. Visto desde Kether, Tiferet es el Hijo, pero visto desde Malkut es el Rey. Precisamente “Malkah”, la Desposada, es un título de Malkut, y Melekh, el Rey, lo es de Tiferet. Y este matrimonio debe estar en buena armonía. Armonía deriva del griego (harmonía), y significa “acuerdo, concordancia”, y éste del verbo (harmozo): “ajustarse, conectarse”. La conexión entre el Cielo (Kether) y la Tierra (Malkut) depende de Tiferet.


En el cuerpo humano Tiferet se corresponde con el pecho, en dónde se encuentra el plexo cardiáco, cuyo campo electromagnético es cinco mil veces más potente que el cerebral. Se ha comprobado que el grado de coherencia de la actividad cardiáca es una medida objetiva de estados interiores, siendo el estado de amor impersonal el que corresponde a una mayor coherencia. Este patrón armónico puede llegar a traducirse en una capacidad de sanar. Jesús era capaz de sanar, y lo es cualquiera que pueda encontrarse en ese estado y canalizar la energía de la Fuente. No otra cosa hace, por ejemplo, el Reiki. Por otra parte en el plexo cardiáco se encuentra la glándula timo, del griego (thýmos), que significa “energía vital”. Esta glándula es esencial para el sistema inmunológico y al parecer se activa o desactiva según nuestro estado de ánimo. Es elocuente el hecho de que alcance su mayor desarrollo en la pubertad y vaya atrofiándose poco a poco desde entonces. Evidentemente el niño y el adolescente están más conectados con su ser genuino, mientras que el adulto, ocupado en desarrollar una personalidad (Yesod) que le procure una buena posición en el mundo (Malkut), acaba por olvidarse de quién es realmente, para acabar identificándose con el personaje que  representa en la sociedad.
El hexagrama o Magen David que corresponde a la sexta sefirá


SEFIRA: Tiferet, תפארת, Belleza, Armonía.

POSICION EN EL ARBOL: La esfera amarilla en medio del Pilar Central.

NOMBRES DIVINOS:

Elohim,אלהים  , Dios Creador, el primer nombre divino que aparece en la Bíblia.

Ejad hu Elohim, אלהים הוא אחד, Solo El es Dios
Yehova Eloha ba Daat, בדעת אלוה יהוה , Dios manifestado en la esfera del Conocimiento.

TITULOS DE LA SEFIRA:  Zebul,זבול , el Cuarto Cielo.

ARCANGEL: Rafael, רפאל , que significa “Dios cura”, regente de la esfera en el Mundo de la Creación.

ORDEN ANGELICO: Melekim, מלכים , Reyes, regentes de la esfera en el Mundo de la Formación.

CHAKRA MUNDANO: Shemesh, שמש , el Sol. Regente de la esfera en el Mundo de la Acción.

CHAKRA HUMANO:  Anahata, chakra del corazón.

IMÁGENES MAGICAS ASOCIADAS: Un niño. Un dios que se sacrifica. Un rey majestuoso. Como Centro Crístico del Arbol presenta las 3 imágenes asociadas a Jesús: el Niño en la cuna, el Crucificado y Cristo Rey.

SIMBOLOS: El hexagrama o Estrella de David. La Rosa Cruz. El cubo. La cruz del calvario. El Lamen.

EXPERIENCIA ESPIRITUAL: Visión de la Armonía de las cosas. Misterios de la crucifixión.

VIRTUD: Devoción a la Gran Obra. Amor impersonal.

VICIOS: Orgullo.

EN EL CUERPO HUMANO: El pecho. El corazón. El timo.

COLORES: Rosado claro en Atziluth, amarillo oro en Briah, salmón muy vivo en Yetzirah, ámbar dorado en Assiyah.

TAROT: Los 4 seises.

ELEMENTO: Agua como potencialidad, Aire como expresión.

POLARIDAD: Positiva.

METAL ASOCIADO: Oro. Este metal, por su inalterabilidad, al ser incorruptible e inoxidable, ha simbolizado siempre lo más valioso.

SIGNIFICADOS: El Centro de la Individualidad. El sentimiento “Yo Soy”. La Belleza. La Armonía. El Equilibrio. El Centro Mental Superior, asociado a la intuición.


El saludo hindú Namasté con las manos unidas sobre el pecho y la cabeza inclinada se dirige a Tiferet, pues una traducción literal sería “Rindo homenaje a tu Ser Interior”.



“Para aquellos que viven en el Sí mismo como la belleza exenta de pensamiento,
no hay nada que deba pensarse. Eso a lo que hay que adherirse es solo la experiencia del silencio,
debido a que en ese estado supremo no existe nada que alcanzar más que uno mismo”
Ramana Maharsi

“Hombre conócete a ti mismo y conocerás al universo y a los dioses”
Oráculo de Delfos



martes, 4 de septiembre de 2012

Jesed, la mano derecha de Dios


“El amor es la conciencia interna de unidad”
Antonio Blay

Jesed (Misericordia, Amor) חסד se encuentra en la columna derecha del Arbol, bajo la sefirá de Jokmáh. Es la primera esfera bajo la barrera del Abismo, lo que indica que en ella se ha manifestado ya el proceso de separación entre sujeto y objeto iniciado en Daat. La sefirá azul representa uno de los dos polos del eje ético del Arbol de la Vida, el eje Jesed-Guevuráh. La manifestación de la Ley de Polaridad aquí toma el aspecto básico de Expansión-Restricción, que comúnmente asociamos como Bien y Mal, ya que juzgamos como bueno todo aquello que se expande, crece y prospera, mientras que las limitaciones, y no digamos la destrucción, son asimiliadas al mal. Los nombres de las esferas: Misericordia y Amor, para Jesed, Severidad, Rigor, para Guevuráh, confirman este juicio. Incluso los planetas que rigen ambas esferas: el benéfico Júpiter y el maléfico Marte, insisten en el carácter ético de la polaridad.



La cuarta esfera, también llamada Gueduláh (Grandeza) representa pues la mano derecha de Dios como arquetipo de Bondad. La expansión y el crecimiento, y la preservación de lo manifestado se atribuyen a Jesed. Un aspecto muy importante relacionado con Jesed es la nutrición, necesaria para conservar la vida. Y el alimento no es solo físico: “No solo de pan vive el hombre…”. Nos nutrimos de lo que comemos, pero también de lo que escuchamos, leemos etc. Y muchas veces no lo tenemos en cuenta. Esta información que recibimos a veces nos nutre, pero a veces no nos alimenta e incluso nos envenena. También puede verse como el vacío interior trata de llenarse en algunas personas con un exceso de alimento. Y puesto que la sociedad actual solo reconoce lo material, se intenta arreglar el trastorno con dietas a cual más restrictiva, que nos llevan al otro extremo del eje, pues Guevuráh no en vano se conoce como Rigor.
El eje ético Jesed Guevuráh como ambas manos

En el aspecto positivo tendríamos en este polo los ciclos de prosperidad y paz, el altruismo, incluyendo las llamadas obras de misericordia (dar de comer al hambriento, visitar al enfermo, vestir al desnudo, enterrar a los muertos), la hospitalidad, y cualquier acción relacionada con la bondad como capacidad de dar sin retribución alguna, el disfrute de todo lo bueno de la vida, la magnanimidad…

En el aspecto negativo tendríamos el inmovilismo e incluso la tiranía, no una tiranía violenta sino la del despotismo ilustrado, la glotonería, las personas manirrotas. Y también las demasiado buenas, que nunca dicen no a nadie y de las que se aprovechan los individuos faltos de escrúpulos. Esas de las que se dice: “de puro bueno, es tonto”. Y no olvidemos que el cáncer es un exceso de crecimiento celular, y que la destrucción de éstas células dependen de un sistema inmunológico fuerte (representado por Guevuráh).

En un aspecto genérico podemos considerar a Jesed, desde el punto de vista psicológico freudiano, como el polo vital llamado Libido, mientras que Guevuráh representaría el polo opuesto, relacionado con la muerte y destrucción, llamado Mortido. Los nombres griegos de Eros y Thánatos equivalen a los mismos impulsos. Jung va más allá al citar al gnóstico Carpócrates, que sostenía que “bien y mal son solamente opiniones,  no son más que aspectos éticos de estas antítesis naturales”. Lo cierto es que la expansión necesita un límite, y la importancia de poner límites es crucial para lograr un equilibrio. Y es la falta de equilibrio lo que en Cábala se considera negativo. El eje ético Jesed - Guevuráh está unido en el Arbol por el sendero de La Justicia (arcano nº 8). La balanza es una metáfora de equilibrio, como lo es el funambulista sosteniendo una larga vara y haciendo equilibrios con su cuerpo, corrigiendo constantemente el balanceo a izquierda o derecha para situarse en su centro de gravedad. Pues el equilibrio no es algo estático, sino dinámico. Y es posible encontrar este equilibrio perfecto en la naturaleza. El arcano 8 representa precisamente la Ley Natural, no la ley del hombre, que a menudo interfiere generando desequilibrio. La cadena trófica es un buen ejemplo de cómo las fuerzas de Jesed y Guevuráh intervienen armónicamente. Y nunca podemos dejar de considerar que, al igual que una moneda tiene dos caras, todo en este mundo es dual. Y, como dijo el gran cabalista español Abulafia: "Detrás de todo bien, hay mal; detrás de todo mal, hay bien".


SEFIRA: Jesed, חסד, Misercordia, Amor.
POSICION EN EL ARBOL: La esfera azul en medio del Pilar Derecho, bajo Jokmah.
NOMBRES DIVINOS: El, אל . Este nombre aparece como terminación de muchos nombres angélicos.
TITULOS DE LA SEFIRA:
       Gueduláh, גדּלהּ, Grandeza.
       Hejal Ahavá,  אַהּבֿהּ הּיכֿלּ, Palacio del Amor.
ARCANGEL: Tzadkiel,צדקיאל, regente de la esfera en el Mundo de la Creación.
ORDEN ANGELICO: Jashmalim, חשמלים, Brillantes, Eléctricos
CHAKRA MUNDANO: Tzedek, Júpiter. Regente de la esfera en el Mundo de la Acción. Júpiter es el planeta benéfico por antonomasia. El adjetivo “jovial” viene de Júpiter, y es una característica del carácter expansivo de Jesed.
CHAKRA HUMANO: Junto con Guevuráh, el chakra cardiáco, Anahata, visto el cuerpo de perfil. De frente el chakra asociado a Anahata es Tiferet.
SIMBOLOS: El tetraedro. La pirámide. La cruz de brazos iguales. La esfera. El cetro.
IMAGEN: Un rey poderoso en su trono.
EXPERIENCIA ESPIRITUAL: Visión del Amor.
VIRTUD: Obediencia a las Leyes Universales.
VICIOS: Tiranía. Glotonería. Hipocresía.
EN EL CUERPO HUMANO: La mano derecha. El hígado.
COLORES: Violeta oscuro en Atziluth, azul en Briah, púrpura oscuro en Yetzirah, azul profundo en Assiyah.
TAROT: Los 4 cuatros.
ELEMENTO: Agua, como potencial y como expresión.
POLARIDAD: Negativa.
METAL ASOCIADO: Estaño. Este metal se emplea para soldar, recordándonos el poder unitivo del Amor.
SIGNIFICADOS: El Amor como capacidad de dar. La expansión. La prosperidad. La alimentación. La Paz.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Daat, la sefirá oculta


"Cuando te extingues, Le conoces..."
Muhayydin ibn el Arabi (Tratado de la Unidad)

Daat דעת  (Conocimiento) se encuentra a la altura del Abismo,  en el Pilar Central, separando la Triada Divina del resto del Arbol. 

El Abismo es la barrera en la percepción del mundo como dualidad, el límite de lo que puede ser conocido. La caída en la materia deja un hueco justo en el Abismo: Daat. De modo que esta sefirá no se representa como las diez restantes. De hecho, en algunos árboles ni siquiera se representa, y si lo hace, se encuentra en otro plano, y es por ello que se conoce como la sefirá oculta.

Daat representa la “manzana del Arbol” que tienta a Eva pues, el Conocimiento que obtendría al comerla, la haría igual a Dios. Claramente, si puedes traspasar la frontera del Abismo entras en la Triada Divina. Y esto es algo que conocen bien todos aquellos Maestros que han podido trascenderla. La dualidad desaparece para dar paso a la Unidad. 

Aleister Crowley describe así el Abismo: “El nombre del Morador en el Abismo es Choronzon, pero no es realmente un individuo. El Abismo está vacío de ser; está lleno de todas las formas posibles, cada una igualmente vacía, cada una entonces mal en el único verdadero sentido de la palabra – eso es, carente de significado, pero maligno, en cuanto a que ruega por convertirse en real. Estas formas garabatean sin sentido en montones azarosos como demonios de polvo y cada conjunto de cambios asegura ser un individuo y grita ‘¡Yo soy yo!’ a pesar de estar consciente todo el tiempo de que sus elementos no tienen unión verdadera; de modo que la perturbación más pequeña disipa la ilusión igual que un jinete encontrando un demonio de polvo, lo lleva en lluvias de arena a la tierra.”

Qlippoth en el Abismo
Estas formas que carecen de integridad, de vida, son los Qlippoth, asimilados a los demonios y archidemonios como contrapartes negativas de angeles y arcángeles. Sin embargo tal polaridad es incorrecta, pues no se trata de verdaderas entidades, sino de pedazos sin sustancia. Issac Luria considera que en la primera Creación se produjo un desequilibrio energético al descender el “Rayo Relampagueante” cuya luz era excesiva para las sefirot que debían contenerla, a partir de la cuarta sefirá, Jesed, lo cual produjo su rotura. La consecuencia fue que los trozos rotos de estos recipientes –los qlippoth-, cayeron al abismo, donde quedaron atrapados. 

Daat se considera el fruto de la unión de Jokmah (Sabiduría) y Binah (Inteligencia), y su nombre Conocimiento, hace referencia a la unión sexual, pues esta palabra se utiliza en la Torá para referirse al coito. Teniendo en cuenta que Jokmah y Binah representan los dos hemisferios cerebrales, su perfecta sincronía da lugar indudablemente a un conocimiento más pleno y holístico, y si la unión entre ambos se hace efectiva, posiblemente caiga el velo de la dualidad y pueda trascenderse el Abismo. Y, hablando a nivel mundano, sin duda la sabiduría no sirve de nada sin entendimiento, y solo al entender podemos obtener el fruto del conocimiento.

La Montaña Sagrada Kailash como símbolo de Daat
Se dice que Daat es, además de una esfera oculta, una esfera móvil, pues no ocupa un lugar fijo en el Arbol como las demás, y realmente puede “desplazarse” de dimensión. Es interesante observar que la ciencia habla actualmente de 11 posibles dimensiones, y que Daat sería en el Arbol la undécima esfera, ya que las sefirot manifiestas son 10. Realmente hay una clave esencial para el conocimiento, y ésta es la atención. Y la atención es móvil, puede fijarse en el fondo o en la forma, en un único punto o de un modo que abarque un mayor campo. En todo caso, el cómo percibimos el universo que nos rodea depende siempre de nuestra atención. Castaneda habla del “punto de encaje” para referirse a un tipo determinado de atención que posibilita una percepción distinta de lo que nos rodea, de forma que vemos energía en movimiento en vez de “cosas” fijas y delimitadas. Y de esta forma somos conscientes de otros universos posibles. No en vano Daat se encuentra en el Pilar Central, llamado del Equilibrio y también de la Consciencia. Justo antes de la Unidad, representada por Kether. 


Volviendo a lo que significa Daat en medio del Abismo, el Conocimiento requiere dos polos: sujeto conocedor y objeto conocido. La necesaria división creada al comer del fruto del Arbol del Conocimiento se considera el origen de la caída del Paraíso. La Triada Divina se separa del resto de su manifestación por la barrera del Abismo. Este abismo separa el Pensamiento Divino en sí de sus contenidos singularizados, creándose la ilusión de entidades separadas e independientes, tal y como en el Abismo descrito por Crowley los pedazos rotos de una unidad mayor pugnan por ser entidades únicas e independientes. Nisargadatta Maharaj afirma que es Mahamaya, la Luz de la Consciencia, la que a partir del pensamiento “Yo Soy”, genera la dualidad como expresión del amor de su “Yo-soy-dad. Y, en ilusión magnífica, se ve a sí mismo como entidad separada… los seres sensibles se perciben unos a otros como objetos, asumiendo la subjetividad como propia”. Y así el conocimiento solo es posible objetivando, que es lo que hacemos constantemente, al menos en un determinado estado de conciencia. Toda la manifestación es objetivación, pero cuando la consciencia reposa en estado de sueño profundo, la objetivación cesa, y con ella, sujeto y objeto desparecen. En palabras de Maharaj: “No hay yo, ni mundo, ni Dios”. Lo que en las tradiciones espirituales es el objetivo más elevado: fusionarse con la Unidad, requiere atravesar este abismo, conociendo realmente que hay un Unico Sujeto, representado en el Arbol de la Vida por la sefirá de Kether.


SEFIRA: Daat, דּעת, Conocimiento
POSICION EN EL ARBOL: Oculta en el punto de cruce entre el sendero 2 y el Abismo, en el Pilar Central.
NOMBRES DIVINOS:  אַלהּים יהוה, Jehová Elohim, Eterno de los Dioses
ARCANGEL: Arcángeles de los Puntos Cardinales
ORDEN ANGELICO: נחשׁים, Najashim, Serpientes, regentes de la no-esfera en el Mundo de la Formación. La serpiente enroscada en el Arbol de la Ciencia del Bien y del Mal, que ofrece a Eva (Binah) la manzana del Conocimiento (Daat). Tras comerla se produce la Expulsión del Paraíso, es decir; la pérdida del estado original de Unidad, para entrar en la manifestación, donde reina la Dualidad: vida-muerte, bien-mal… La guematria de Najashim (valor 408) significa “reír, hacer travesuras”. Tal como el Lila hindú, que significa “pasatiempo, juego o diversión”, nos remite a un significado lúdico. Es un Juego, parece decirnos.
CHAKRA MUNDANO: Shotis o Sirio, regente de la no-esfera en el Mundo de la Acción. Según otras concepciones, sería Plutón, símbolo de la transmutación.
CHAKRA HUMANO: Suele asignársele el chakra Vishuda o chakra laríngeo.
SIMBOLOS: La Montaña Sagrada de todas las tradiciones. La habitación vacía. La celda del condenado. El prisma. La ausencia de cualquier símbolo.
IMAGEN: Una cabeza con dos caras, mirando a ambos lados.
EXPERIENCIA ESPIRITUAL: Visión de Dios.
VIRTUD: Desapego. Confianza en el futuro.
VICIO: Apatía. Inercia. Inmovilismo. Aislamiento.
COLORES: Lila en Atziluth, gris plateado en Briah, violeta puro en Yetzirah, gris moteado de oro en Assiyah.
TAROT: El respaldo o parte de atrás de todas las cartas.
ELEMENTO: Fuego, agua y aire como potencialidad y como expresión.
POLARIDAD: Positiva y Negativa a la vez.

La sefirá Daat, que preside el Abismo como barrera infranqueable entre la Divinidad, el Sujeto o Noumeno, y su Manifestación, la multiplicidad de objetos, representada claramente en el Arbol de la Vida por el Gran Rostro y el Pequeño Rostro, representa el punto más alto alcanzable por el individuo en su evolución hacia el Origen. Y esto es así porque, más allá de esta barrera, no puede existir una entidad individual. Cruzar el Abismo significa el fin del Juego. La pretendida entidad independiente conoce entonces que, como dice Alan Watts: “Todo el asunto al completo es una ilusión, en el sentido de la antigua palabra latina luderi, que significa jugar”. Y, al finalizar este juego del escondite, nos encontramos por fin con la Verdad, bellamente descrita por ibn Arabi: 

"Cuando tu ignorancia se extingue y llegas a El
descubres
que siempre fuiste El
y nunca dejaste de ser El."







martes, 17 de julio de 2012

Binah, la matriz cósmica



“Imagina a Dios Madre en lugar de Dios Padre,
en lugar de una luz cegadora una oscuridad impenetrable de la que surge todo”
Om  (Alan Watts)

Binah בֿינּהּ es la tercera sefirá, y corona el Pilar Izquierdo del Arbol de la Vida. Es la esfera negra, como negra es la oscuridad de la matriz en la que prospera una nueva vida, como negra es la tierra fértil que permite mantener esa vida. El Rayo Relampagueante pasa de Jokmah a Binah y la semilla de luz se sumerge en la tiniebla cálida para crear todo el universo material. La gestación de nuevos seres requiere tiempo, y esta dimensión de la manifestación fenoménica aparece justo en esta esfera, en la que toma forma todo lo que en Jokmah es energía pura. Sin el tiempo la vida no podría desarrollarse.  El principio masculino, el Yang, el espacio, Dios Padre, se complementa con el principio femenino, el Yin, el tiempo, Dios Madre, y esta es la primera polaridad, la dualidad básica necesaria para la manifestación. El eje polar más alto del Arbol de la Vida, y que constituye, junto con la Unidad de Kether, la Triada Divina.


La Madre Cósmica
El nombre de Binah significa Inteligencia o Entendimiento. La intuición pura de Jokmah necesita tomar forma, limitarse (pues eso es tomar forma, definir límites) para poder crear algo concreto. Las ideas pueden así madurar con tiempo, pues el tiempo es un elemento fundamental para el entendimiento, ya que las operaciones mentales requeridas para manejar la vasta información recibida en Jokmah son secuenciales. Y este funcionamiento corresponde al hemisferio izquierdo, el lógico, el atribuído a Binah. Sabiduría sin Inteligencia no da fruto, e Inteligencia sin Sabiduría da frutos deformes. Si pensamos en el excesivo y cuasi único manejo del hemisferio izquierdo que tiene nuestra civilización occidental, no debe extrañarnos tantos adelantos técnicos, frente a una patente falta de sabiduría que puede llevarnos a la autodestrucción.


La diosa Kali
Binah es la Gran Madre, Aimá, la Madre Fértil y Brillante, representada por las Vírgenes Negras, la Madre Poderosa de todo lo que vive, pero también es Immá, la Madre Oscura y Estéril, la diosa hindú Kali, negra y con su collar de calaveras, pues al dar vida da muerte, ya que no puede existir la una sin la otra. En esta sefirá se hacen ya patentes aspectos que consideramos “negativos”. La consideración del principio Yin, de lo femenino, como raíz de todo mal, se encuentra implícita tanto en religiones como en sistemas filosóficos, y yace en el subconsciente de toda la humanidad. En su forma más extrema se oponen el espíritu y la materia en una antinomia eterna y sin resolver, dando lugar a la concepción maniquea que identifica espíritu con el bien y materia con el mal. El cuerpo en general, y el cuerpo femenino en particular, se consideran impuros y se rechazan. Las religiones monoteístas se oponen a este dualismo en la teoría, pero no en la práctica, como demuestra la condición subsidiaria que la mujer tiene en ellas. El antiguo culto a la diosa subyace en el culto a la Virgen María como Madre Divina, porque la mente popular comprende la necesidad de un equilibrio en la polaridad básica. Y la mente aún no condicionada de un niño-a lo demuestra al preguntar en clase: “¿Y quién es la mujer de Dios?”.

SEFIRA: Binah, בֿינּהּ , Inteligencia
POSICION EN EL ARBOL: A la cabeza del Pilar Izquierdo. La tercera de las sefirot.
OTROS TITULOS: Aimá, אַימּה, la Madre Fértil y Brillante, Immá, אמּא, la Madre Oscura y Estéril.
NOMBRES DIVINOS: יהוה, Yahvé o Jehová, nombre que los judíos no pronuncian, sino que se refieren a él como Adonai (mi Señor) o Ha-Shem (el Nombre). El también llamado Tetragrama es una variación de la raíz hebrea que significa ser.
Era     היה    ( Hayáh )    En tiempo pasado
Es       הוה    ( Havéh )    En tiempo presente
Será   יהיה   ( Ihyéh )    En tiempo futuro
Recordemos que el nombre de la esfera de Kether es  אַהיה (Ehié) Yo Soy. Es decir; el Uno que Es en presente, fuera del tiempo, eterno por tanto. Sin embargo en Binah el tiempo aparece y surgen el pasado y el 
futuro como modalidades de éste, para hacer posible el desenvolvimiento de todas las formas.
ARCANGEL: צפקּיּאל  Tzafkiel, regente de la esfera en Briah, o Mundo de la Creación.

El cáliz como símbolo de lo receptivo
ORDEN ANGELICO: ארּאליּם, Aralim, cuyo significado es Héroes. Son regentes de la esfera en Yetzirah, o Mundo de la Formación
CHAKRA MUNDANO: שׁבֿתּאי, Shabetai, Saturno, regente de la esfera en el Mundo de la Acción.
CHAKRA HUMANO: El chakra frontal Ajna, que comparte con Jokmah.
SIMBOLOS: El Yoni. La copa o cáliz. La túnica externa que cubre. La Vesica Piscis. El envoltorio.
IMAGEN: Un mujer madura.
EXPERIENCIA ESPIRITUAL: Visión de la Aflicción.
VIRTUD: Silencio.
VICIO: Avaricia.
EN EL CUERPO HUMANO: El hemisferio izquierdo, y por extensión la parte izquierda del rostro; ojo y oído izquierdos. 
COLORES: Carmesí en Atziluth, negro en Briah, marrón oscuro en Yetzirah, gris con manchas rosadas en Assiyah.
TAROT: Los 4 treses.
ELEMENTO: Fuego como potencial y Agua como expresión.
POLARIDAD: Negativa.
SIGNIFICADOS: El principio Yin. El Tiempo. La Forma. La Madre Cósmica. El arquetipo de la Madre. La Matriz. Lo oscuro. El recipiente que contiene. Las mujer madura.
METAL ASOCIADO: El plomo. Las sefirot de Kether y Jokmah no tienen ningún metal asociado, pues la materia solo aparece en Binah.
La Virgen Negra se asocia con Binah
Junto con Jokmah y Kether, Binah constituye la Triada Divina, el Gran Rostro, la verdadera raíz del Arbol de la Vida de la que se origina toda la manifestación y que por ello es llamada Triada de las Raíces. El Abismo separa a ésta del resto del Arbol de la Vida, llamado Pequeño Rostro, y que constituye realmente un reflejo de aquél.