martes, 26 de septiembre de 2017

Cábala y Psicología

El desarrollo es evolución, la evolución es trascendencia, la trascendencia tiene como meta final la Conciencia Superior. (Proyecto Atman – Ken Wilber )

La  palabra Psicología significa literalmente “estudio o tratado del alma”, del griego ψυχή,  psykhé, psique, alma y λογία, logía, tratado, estudio. El verbo griego ψύχω, psycho, significa “aire frío”. A partir de este verbo se forma el sustantivo ψυχή, que alude en un primer momento al soplo, hálito o aliento que exhala al morir el ser humano. Dado que ese aliento permanece en el individuo hasta su muerte, ψυχή pasa a significar la vida. En el momento de la muerte esta psique abandona el cadáver llevando después una existencia autónoma.

El mito de Psique narrado por Apuleyo (El asno de oro) muestra cómo Eros, hijo de Afrodita, se enamora de la hermosa y mortal Psiqué, pero prohibe a ésta conocer su verdadera identidad, y deben amarse en la oscuridad. Pero Psiqué que quiere conocer la identidad de su amado enciende una lámpara para verle, y al caer una gota de aceite sobre él Eros despierta y decepcionado la abandona. Para recuperarlo Psiqué debe enfrentarse a unas pruebas que inluyen su bajada al inframundo y que consigue llevar a cabo con la ayuda de Perséfone. Finalmente Eros la perdona y se casan con el beneplácito de Afrodita, y como regalo de bodas Zeus la hace inmortal.

El concepto actual de Psicología como ciencia se centra en el comportamiento humano y estudia los procesos mentales, las sensaciones, las percepciones y la conducta en relación con el medio ambiente físico y social que lo rodea. Dentro del paradigma materialista, tanto si el enfoque es cognitivo, conductista o psicoanalítico, la Psicología se centra en el estudio del complejo mental-emocional de la personalidad, ignorando la existencia de niveles transcendentes en el ser humano, niveles que sí son considerados en el enfoque de la Psicología Transpersonal. Naturalmente la Cábala, que incluye el nivel espiritual y la existencia del alma, está más cerca de este planteamiento, entendiendo que la mente no es sino una parte del alma, no  la propia identidad del individuo como comúnmente se cree. Y el crecimiento y desarrollo del individuo no termina en el yo personal, sino que continúa hasta alcanzar la Conciencia Superior, tal y como se afirma en El Proyecto Atman, la obra maestra de la Psicología Transpersonal en la que Ken Wilber expone la propia evolución de la conciencia encarnada en busca de Atman, el Ser Infinito.


 Volviendo a la Cábala, recordemos que el alma tiene en realidad 5 niveles de evolución que se relacionan con los diferentes niveles en el Arbol de la Vida:




Correspondencias

יחידה
Yejidáh: Unidad o singularidad. Esfera relacionada en el Arbol de la Vida: Kether

נשמה
Neshamáh: El alma propiamente dicha. Situada en el Arbol de la Vida en torno al Abismo y la No Sefirá Daat

חיה
Jayáh: El principio vital. En el Arbol de la Vida se sitúa en la Triada de la Etica, formada por Jesed, Guevuráh y Tiferet.
רוח
Rúaj: El aliento vital. En el Arbol de la Vida se sitúa en la Triada del Temple de Animo, formada por Hod, Netzaj y Yesod

נפש
Nefesh:El alma vegetativa, correspondiente en el Arbol de la Vida a la sefirá de Malkut.


Estos niveles del alma están presentes en cada uno de los seres humanos, pero no todos están actualizados, sino que depende del grado evolutivo del sujeto en cuestión. En la Cábala se habla de 3 niveles básicos de desarrollo:
Nivel Vegetal: La vida se centra en la supervivencia, la seguridad física y el mantenimiento básico. Este nivel es el primigenio de la humanidad, y en él no se da un desarrollo de la individualidad sino que se comparte una psique colectiva. En la actualidad sigue existiendo este nivel para una considerable parte del género humano, cuya identidad, imbricada en esta psique colectiva, se basa en la “tribu”, es decir; en el diferente pueblo o nación a que pertenece, y en su “alma común” o lo que definen los alemanes como Volksgeist (espíritu del pueblo), que determina unos rasgos comunes para los miembros de ese pueblo o nación, y a cuyo ideal tratan sus miembros de acomodarse, incluyendo la clase a que pertenecen. Todo ello determina el rol social, y así la gente responde en vestido, actitudes y modo de pensar a este rol ya predefinido.

Nivel Animal: A este grupo pertenecen aquellos cuya motivación principal es dominar y sobresalir sobre los demás. La ambición de mejorar se centra en objetivos puramente materiales, pero ya existe, a diferencia del conformismo del nivel vegetal. El desarrollo de la voluntad, necesaria para perseguir los objetivos marcados, es una evidente adquisición, así como el de una psique propia que persigue destacarse saliéndose de la identidad grupal. En el mundo de los negocios o de la política podemos encontrar a estos sujetos, e incluso en el lumpen, aunque también se da en cualquier ocupación, como el arte o la ciencia. A este grupo pertenecen los depredadores sin escrúpulos pero también muchas mentes notables  que han realizado grandes logros para la humanidad.

Nivel Humano: A este nivel pertenecen los sujetos más evolucionados y que han tenido ya muchas vidas, cuya principal motivación no se centra ya en la supervivencia ni el dominio, sino en encontrar el propósito de la existencia, no solo de la suya sino de todo el Universo. Los buscadores de la Verdad podríamos decir. En este nivel se transciende a la persona, con sus condicionantes socioculturales, para actualizar un psiquismo con individualidad propia, tomando de  las experiencias de esta vida y del conocimiento adquirido y recordado todo aquello que intuyen necesitan para cumplir su propósito. Como puede verificarse, hay muchos menos sujetos de este nivel, y entre ellos algunos  logran un desarrollo completo del potencial humano hasta llegar planos transpersonales y a la total realización, convirtiéndose en Maestros para la humanidad. Los que se encuentran en el principio del camino son los llamados discípulos, y la condición común a éstos es siempre el anhelo de transcendencia, la búsqueda de la Tierra Prometida.

El nivel vegetal corresponde a los niveles del alma nefesh y ruaj, el nivel animal además de nefesh y ruaj tendría un embrión de desarrollo de jayah, y el nivel llamado humano integraría todos los anteriores y alcanzaría el nivel de neshamá. El nivel último, yejidáh, sería ya suprahumano y al haber cruzado la barrera del Abismo la separación sujeto-objeto se habría superado alcanzando lo que podríamos llamar Realidad Ultima o Consciencia de Unidad.

En el gráfico tomado de la obra Sepher ha Neshamáh de Jaime Villarrubia podemos ver el paralelismo de los distintos niveles de desarrollo del alma con otros enfoques como los vehículos del Hinduísmo Vedanta, las diferentes mentes estudiadas por Aurobindo, la evolución del Yo desplegada en El Proyecto Atman de Ken Wilber y, finalmente, algunas de las distintas terapias desarrolladas por la Psicología, las cuales ocupan únicamente la zona sombreada, y en mayor o menor grado según su aplicación. La Consciencia de Unidad quedaría fuera de los enfoques psicológicos pues va más allá de la Individualidad y, por tanto, del dualismo, y como puede verse aunque las tradiciones sean muy distintas entre sí todas tienen en común la búsqueda experiencial de la Unidad.



Un recorrido por  diferentes enfoques de la Psicología
Paulov en su laboratorio
El paradigma cientifista que domina actualmente en la Psicología no incluye naturalmente nada que vaya más allá del nivel de la persona y, concretamente, de su conducta y de los procesos cognitivos, ya que no resulta objeto del método científico aquello que no pueda estudiarse en un laboratorio y se ajuste a un exhaustivo control. Es así que el Conductismo, cuyas hipótesis pueden verificarse utilizando ratones, se considere el enfoque más científico que puede ofrecer la Psicología por ser el más objetivo, es decir; por poder llegarse a un consenso absoluto sobre los resultados, ya que no intervendría ningún factor subjetivo. El estudio del aprendizaje a partir del condicionamiento clásico y operante ha tenido y sigue teniendo una enorme importancia y, por supuesto, resulta de gran interés pues es absolutamente funcional. ¿A quién no le suena el experimento del perro de Paulov? Reconocer como el cerebro asocia dos fenómenos distintos (salivar y el sonido de una campanilla) y responde de igual forma es un hallazgo importantísimo, por no hablar del papel del refuerzo o el castigo sobre la obtención o extinción de conductas que nos muestra el condicionamiento operante. Pero en mi opinión la conclusión más importante que se puede sacar de estos experimentos, y que la PNL (Programación Neuro Lingüística) ha desarrollado de modo muy eficaz, es la evidencia de que nuestro cerebro funciona exactamente como lo haría el hardware de un ordenador, ejecutando fielmente los programas que se le ordena ejecutar. El ordenador puede ser más o menos veloz  o tener más o menos memoria, pero su rendimiento estará sobre todo en función del software que se le introduzca, del mismo modo que nuestra genética quizá determine nuestro potencial en cuanto a inteligencia, pero el rendimiento puede ser pésimo si los condicionamientos mentales, determinados por nuestros sistemas de creencias, son como suele ser habitual, un compendio para fabricar siervos que no salgan del nivel vegetal y que sean simplemente funcionales al sistema, en fin; eso que se denomina educastración


Sigmund Freud
Al ampliar el ámbito de estudio a elementos que escapan de la conducta observable, como pueden ser los ya mencionados sistemas de creencias y las respuestas emocionales asociadas a los distintos eventos (y condicionadas por ese software que puede contener virus), aparecen teorías que quedan fuera del ámbito científico (por la estrechez del marco) y entre las que destaca por su notable influencia el enfoque psicoanalítico. El Psicoanálisis creado por Sigmund Freud fue una auténtica revolución en su momento y sin duda contiene hallazgos geniales, siendo el principal de todos ellos el descubrimiento del inconsciente.


Freud estudia el inconsciente individual como contenedor de todo aquello que ha sido reprimido desde la más tierna infancia y que procede de la capa más profunda de la mente, a la que denomina ello o id, y de la que parten las pulsiones más primitivas. En confrontación con este ello el super yo, parte del cual es también inconsciente, representa el “pepito grillo” guardián de las reglas y valores que han de acatarse y que tienen un origen cultural. Ampliando este concepto su discípulo Carl Gustav Jung introduce el inconsciente colectivo en el que habría que situar las vivencias comunes a toda la humanidad y que se transmiten hereditariamente. Todos estos enfoques psicológicos tienen como eje la personalidad y abarcarían hasta el nivel que Ken Wilber llama egoico. Cabalísticamente supondrían un desarrollo que no transciende a la Triada de la Inserción en el Mundo, con el centro en la sefirá de Yesod recibiendo los influjos del mundo emocional (Netzaj) y de la mente concreta (Hod) y con la base física en Malkut. En cuanto a los niveles del alma abarcaría el dominio de Nefesh (que Shimon Halevi identifica con el id de Freud) y Ruaj. Más allá de este complejo cuerpo-mente Jung introduce el concepto de sí mismo y el llamado proceso de individuación para alcanzarlo, y que supondría la realización de la unicidad del individuo mediante la ampliación de la conciencia.

Carl Gustav Jung
“La individuación es tornarse Uno consigo mismo y, al mismo tiempo, con toda la humanidad en la que también nos incluímos” (Jung 1945).
En este proceso sería imprescindible la integración de la sombra, ese “lado oscuro” de nosotros mismos que rechazamos y generalmente proyectamos en los demás.
Uno no se ilumina imaginando figuras de luz sino haciendo consciente  la oscuridad, un procedimiento, no obstante, trabajoso y, por tanto, poco popular”.

Esta concepción de Jung nos acerca cabalísticamente al nivel de la sefirá de Tiferet, que es en el Arbol de la Vida el nivel más alto que puede alcanzar la individualidad. Más allá y atravesado el Velo del Templo nos encontramos con el ámbito transpersonal.
En la década de 1960 surge una nueva visión con la Psicología Humanista (Maslow, Rogers, Frankl y otros). Considerando que el ser humano tiene un potencial que va más allá de la personalidad manifiesta, este enfoque se centra en ayudar al mayor despliegue de la persona, incluyendo en ello su búsqueda de un sentido trascendente en relación a la realidad y a su propia vida. Por otra parte el advenimiento de conocimientos desde Oriente (meditación, yoga, zen etc) ampliaron el paradigma de la Psicología incorporando el aspecto espiritual del ser. Así nace la Psicología Transpersonal, superando la creencia de que el desarrollo psicológico cesa al acceder a la madurez, el enfoque centrado en los estados patológicos del desarrollo y la suposición sobre los estados no ordinarios de conciencia y las experiencias místicas como patologías. Con el estudio del desarrollo humano más allá del ego, la Psicología Transpersonal afirma la posibilidad de totalidad y autotrascendencia.
Ken Wilber
Como principal representante de esta corriente y de la llamada Psicología Integral se encuentra Ken Wilber. Wilber propone un modelo con nueve niveles o estadios básicos del desarrollo de la conciencia (pre-personal o pre-egóico, personal o egóico y transpersonal o trans -egóico) con sus psicopatologías y tratamientos asociados. La obra de Wilber supone una síntesis espléndida de las grandes tradiciones psicológicas, filosóficas y espirituales que constituyen la "Sabiduría Perenne", incluyendo la Cábala. Sus principales obras, La Conciencia sin fronteras y El Proyecto Atman hacen un recorrido completo del desarrollo del ser humano, con la premisa de que todo individuo intuye que su naturaleza esencial es lo infinito y lo eterno, la Totalidad, Atman en suma, y a ella se encamina.  
El enfoque transpersonal transciende la individualidad y abarca los niveles superiores del Arbol de la Vida, hasta la sefirá de Kether, e incluso más allá de la manifestación, hasta el propio En Sof o lo que el budismo mahayana conoce como Sunyata, la vacuidad, la fuente y base de lo manifiesto. Es otro nombre para lo que es sin ningún tipo de nombre la Realidad Suprema.


Etapas de desarrollo y Arbol de la Vida

Tras la breve exposición sobre los enfoques de la Psicología volvemos a la visión propiamente cabalística subrayando la premisa principal: Para la Cábala todo es alma, incluso el cuerpo (nefesh), y la mente es una parte del alma. El alma se encarna con una misión a cumplir (tikkún), de modo que su destino en esta vida está predeterminado y las condiciones que se encuentra para ello son las apropiadas para desenvolver todo el potencial necesario que requiera el cumplimiento de su tikkún. Si tras desencarnarse éste no se ha cumplido habrá más oportunidades, todas las que sean necesarias, para ello existe el Guilgul (reencarnación). Cuando el tikkún se cumple cesa para el alma la necesidad de encarnar pues ha cumplido su misión específica y ha alcanzado el más elevado grado de espiritualidad (Yejidáh).

Tras el parto tienen lugar los llamados “días de sabiduría”, pues el bebé aún conserva una psique adulta y  abandona con frecuencia el pequeño e incómodo vehículo de que dispone, pues la conexión psique-cuerpo aún es muy frágil. Pero la realidad física acaba imponiéndose y todo su conocimiento adulto se “sumerge” en el inconsciente, así como los recuerdos de pasadas vidas. El instinto de supervivencia se impone y la “psique inquilina” se consagra por completo a su primer objetivo que se centrará en la alimentación.
La primera fase es una fase motora-sensorial, y en ella el desarrollo psíquico se relaciona con el conocimiento físico del propio cuerpo y del medio en que se desenvuelve. En esta fase se desarrollan los instintos más arcáicos, dando lugar al id-nefesh (concepto que fusiona el alma vegetativa con el Id freudiano). En esta fase se dá la primera diferenciación básica entre “yo” y “no-yo”, cuando el bebé comprende su dependencia de algo ajeno y que no puede controlar: el pecho de la madre en primer lugar y luego la propia madre. Todo ello se desarrolla en el dominio de una sefirá: Malkut.

La dolorosa impotencia de saberse tan dependiente en su integridad física se resuelve en una etapa de narcisismo que es esencial para el desarrollo, pues formará la imagen yesódica que será la base de la identidad posterior. Entramos pues en el dominio de Yesod en el que aparecerán desde los símbolos más básicos hasta la fantasía más desbordada que se expresará en los cuentos infantiles y en los dibujos. Esta etapa se corresponde con la primera infancia y con la infancia de la humanidad, en la que los hombres veían dioses y espíritus por doquier.

La entrada en la escuela y el periodo en que comienza la educación pone de manifiesto las cualidades analíticas de Hod, pues a los símbolos yesódicos le siguen los conceptos, letras y números y el desarrollo del pensamiento abstracto. La adquisición de habilidades concretas permite a la psique desarrollar la Triada de la Lógica (Hod-Yesod-Malkut). Los juegos se hacen más competitivos y se desarrolla un mayor interés por el mundo exterior.

Este desarrollo revela la progresión en el Arbol, desde la etapa lunar de Yesod hasta la retracción de la sexualidad en Hod, dónde la actividad mercuriana permite el aprendizaje y desarrollo de la mente concreta. 
La entrada en la pubertad marca la fase siguiente, dominada por Netzaj. Comienza el despertar al amor y a las pasiones en paralelo al despertar de la sexualidad. Aparecen fuertes sentimientos hacia amigos y enemigos y los primeros enamoramientos. La Triada de la Iniciativa (Yesod-Netzaj-Malkut) marca un fuerte impulso hacia el futuro, un futuro idealizado pero que pone en juego el potencial de la psique para imaginar objetivos y el desarrollo de la identidad para obtener recursos que permitan conseguirlos, aunque sean solo pequeñas metas como organizar actividades con los amigos.


El Ukuli Bula (salto de las vacas)
Estas fases completan la gran triada vegetal: la Triada de la Inserción en el Mundo (Hod-Netzaj-Yesod), y cuyo pasaje se considera un pasaje al mundo adulto, marcado éste con los llamados “ritos de paso”, ritos por los que el adolescente ingresa como miembro de pleno derecho de su sociedad.
El desarrollo psíquico muy a menudo termina aquí, con la integración de los valores sociales y la adquisición de un papel concreto muy condicionado por el entorno social.



Para aquellos que se ven impulsados más allá de las exigencias convencionales y buscan un mayor acrecentamiento del yo o un conocimiento más completo del mundo que les rodea y de sí mismos el desarrollo continúa en la Triada del Despertar (Hod-Netzaj-Tiferet).
El contacto con Tiferet produce una intensa conciencia del mundo circundante y de sus imperfecciones y un gran anhelo de verdad, centrado en un deseo de encontrarse a sí mismo. El adolescente se ve impulsado por esta demanda interior, pero en su inmadurez pone su atención en Yesod buscando su identidad. Si es ambicioso la fantasía yesódica es ser el número uno y destacar en algún ámbito sobre los demás. Con mucho esfuerzo y las aptitudes apropiadas algunos lo consiguen, otros se conforman con integrarse en puestos menos relevantes y aún algunos se aferran a sus sueños incumplidos y se pierden tanto para sí mismos como para la sociedad. Menos frecuentes son aquellos que perciben que la vida es algo más que crear un hogar o tener éxito y buscan, a menudo sin saber qué, mientras otros ya han avanzado en su integración en la sociedad. Estos outsiders difieren del resto en que reconocen la existencia de una vida interior u otra vida, recordando quizá vagamente que proceden de otro lugar y que están aquí para hacer algo. 

Tras pasar su juventud en la Triada del Despertar la mayoría de la gente retrocede a una posición óptima en las subtriadas inferiores centradas en el ego yesódico. Pero algunos outsiders, intuyendo que existen otras etapas de desarrollo, no retroceden sino que mantienen su conexión con Tiferet buscando establecerse en lo que Jung denominó el Sí Mismo. De entre ellos solo unos pocos conseguirán ir más allá, al ámbito transpersonal de las Triadas superiores, más allá del Bien y del Mal (Jesed Guevuráh), más allá de la dualidad Sujeto y Objeto (Daat y Abismo), más allá del Espacio y el Tiempo (Jokmáh Bináh), para unirse al Absoluto en Kether.


Este viaje del alma lo ejemplifica maravillosamente mi maestro Jaime Villarrubia con la metáfora de la Danza de los Siete Velos, que simbolizan los siete niveles del Arbol de la Vida:



"Tras encarcelar a Juan el Bautista la hija de Herodías, Salomé, baila para Herodes quien, entusiasmado por su danza le concede lo que desee, y ella le pide la cabeza del Bautista. En su singular danza se desvelan siete misterios encerrados en los siete niveles del Arbol de la Vida, que de abajo arriba son:"

1º Nivel: Malkut, el mundo material. Cae la no-verdad de la materia, que no tiene existencia sustancial, pues realmente es un vacío.
2º Nivel: Yesod, el ego y la muerte. El ego no tiene existencia sustancial y la muerte no existe, pues la vida es eterna (sin tiempo).
3ºNivel: Hod-Netzaj, no hay contraposición entre mente y emociones, ambas se retroalimentan y tampoco tienen existencia sustancial. Al caer este velo se accede al subconsciente.
4º Nivel: Tiferet, la Individualidad. Velo muy difícil de arrancar pues la identificación es muy fuerte y las “fronteras” que nos separan del no-yo son a menudo inconscientes. Esta Individualidad no ha de ser eliminada, sino transcendida en un campo superior.
5ºNivel: Jesed-Guevuráh, Bien y Mal, Misericordia y Severidad, Expansión y Contracción.  Lo que consideramos bueno o malo es relativo siempre, a las circunstancias, a la perspectiva con que se juzga, a los valores etc. Expansión y Contracción  no son sino los latidos del universo, que no es una máquina sino que está vivo.
6ºNivel: Daat, la dualidad sujeto-objeto es sumamente difícil de arrancar, pues la Individualidad no ha desaparecido del todo y la dualidad es el principio en que se basa todo el universo manifestado. Si acaba la distinción entre yo y no yo. ¿Qué queda? Queda el Conocimiento, que nos retrotrae a sus gestores: Jokmáh y Bináh
7ºNivel: Jokmáh-Bináh, la ilusión del espacio y del tiempo es el último de los velos en caer. Salomé se muestra ya desnuda, en su espléndida belleza, y nos encontramos…el vacío. Los siete velos desvelados han hecho que quedemos sin cabeza, ראש בלי, (beli rosh), expresión cuyo valor es 543, el mismo valor que el nombre divino de la primera sefirá: Kether: אהיה אשר אהיה (Ehié Asher Ehié), Yo Soy El que Soy. Se explica así la afirmación de Jesús de Nazaret cuando dice: “El hijo del Hombre no tiene dónde posar su cabeza”, pues al ser “Uno con el Padre” su cabeza (sus contenidos mentales) es puro vacío, es de todas partes y de ninguna.


3 comentarios:

  1. Hola Merkabah. Estaba buscando alguna información (gráfica) sobre los Tres Anillos que describe Dion Fortune en su Doctrina Cósmica (porque llevo semanas atascado al no poder visualizarlos) y me encontré con tu blog en el que he podido entender gráficamente su dinámica. De alguna forma me recuerda al modelo toroide de Nassim Haramein. Anyway, he leído solo transversalmente tu blog y solo puedo felicitarte. De hecho, la información está tan bien sintetizada y expuesta de una forma tan didáctica, que merecería hacer parte de o ser un libro. Te animo a que lo escribas. Por cierto, soy sexólogo, psicoterapeuta, astrólogo y escritor, y estoy escribiendo un libro complejo sobre la convergencia de las técnicas y competencias psicoterapéuticas con los modelos esotéricos y espirituales que mas me han influido (Advaita, Tantra, Cuarto Camino, Cristianismo Esotético, etc). Hace poco que estoy profundizando en el mundo de la Kabbalah, de forma autodidacta a través de los trabajos de Halevi y Dion Fortune, así que me ha impresionado gratamente tu trabajo. Voy a seguir leyéndolo mas detenidamente y ya te comentaré mis impresiones. Por de pronto me gustaría que me facilitaras algún contacto para ir cambiando impresiones y probablemente beneficiarnos de nuestras respectivas búsquedas. Mi mail es el que sigue: bacalecesar@gmail.com. Mi web es cesarbacale.wordpress.com. Allí se encuentran publicaciones antiguas que escribía cuando era un blogger. Igual encuentras alguna cosa interesante. Termino como empecé. felicitándote por lo sintético/didáctico de tu trabajo. Increíblemente Sagitariano, o si lo prefieres, con un nivel muy integrador de Júpiter/Chesed. Un saludo, César.

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  2. Merkabah te animo a que continúes con el blog. Se echan en falta tus publicaciones. Gracias por compartir tus conocimientos.

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  3. Me encantó el análisis, es la primera vez que entro en el blog y espero con ansias seguir leyendo. Muchas gracias.

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