viernes, 13 de marzo de 2015

El Sendero de El Juicio


“Recibió la resh el encargo de ser el principio (ראשית , reshit) de todo lo creado, y para ello, debió tomarlo en su misma base y elevarlo; así, cada ser conocería el camino que habría de llevarle a reencontrar la Unidad. Pues, como cantó el poeta persa Rumi, el sufí, “Yo dije: ‘Muéstrame la escalera que pueda subir hasta el cielo’. Él dijo: ´Tu cabeza es la escalera, pon tu cabeza bajo tus pies´. Cuando coloques tus pies sobre tu cabeza, colocarás tus pies sobre la cabeza de las estrellas; cuando te abras paso por el aire, pon tu pie sobre el aire, así ¡y adelante!”. Por eso, la letra abandonó su puesto en el Pilar del Equilibrio, entre Tiferet y Yesod, y se trasladó hasta el sendero que une Hod con Malkut. Y de esa forma la cabeza (ראש, rosh) se puso debajo y asumió su papel de pie (רבל, regel). En su nuevo puesto, la resh actúa como un viento (רוח ,ruaj) semejante al sonido de una trompeta, por lo que el Arcano XX, El Juicio, fue el designado para acompañarla en el Arbol de la Vida.”
Séfer Ha Neshamá (Jaime Villarrubia, Carmen Haut, Dulce Mª Millera)

La letra hebrea que corresponde al sendero es la letra Resh, ר cuyos significados simbólicos son “soplo”, “principio”, “cabeza”, “alma”. El Sefer Yetziráh dice de ella: “El hizo a la letra resh reinar sobre la Paz, y la ciñó una corona y combinó una con otra y con ellas formó a Saturno en el Universo, el Viernes en el año y el orificio izquierdo de la nariz en el Alma masculina y femenina”.

El Arcano XX del tarot nos muestra un ángel asomando de una nube, de la que parecen surgir unos rayos rojos y amarillos de los que se desprenden llamas que caen a la tierra. Tiene en la mano una trompeta con una bandera dorada sobre la que hay una cruz color piel. El ángel clama a la tierra, en la cual hay tres personajes, un hombre y una mujer vivos a ambos lados de una tumba, de la que surge un ser tonsurado cuyo cuerpo es de color azul. Toda la escena recuerda a la imagen tradicional judeocristiana sobre el Juicio Final, en que los muertos se levantan de sus tumbas en el Valle de Josafat (Yehoshaphat, significa "Yavé ha juzgado" o "Juicio de Yavé"). Pero, al igual que el toque de corneta es la señal para levantarse en los cuarteles, lo que resume toda la escena es la imperiosa llamada sonora que dice ¡Despierta!.


El ángel del Arcano se identifica con Gabriel, que es mencionado en la Biblia y también en el Corán, como anunciador de revelaciones divinas a personajes como los profetas Daniel y Zacarías, a Miriam, madre de Jesús de Nazareth, o a Mahoma. Mira de frente, en el aquí y ahora, y su llamada proviene de lo alto, de la Divinidad, acuciándonos a despertar del estado de inconsciencia en que duerme la materia, y de el que el propio ser humano ha de levantarse a fin de evolucionar, ascendiendo por esa Escalera al Cielo que representa el Arbol de la Vida, y representado en éste por la serpiente Najustán, que desde Malkutse levanta y, recorriendo todos los senderos, culmina en Kether. Porque la evolución humana no termina en el homo sapiens, como afirma una ciencia miope. Autores como Aurobindo (“La evolución futura del hombre”)  o Ken Wilber (“El Proyecto Atman”) afirman que el estado actual del hombre está muy lejos de haber alcanzado su culminación:

“La más elevada aspiración del hombre su búsqueda por la perfección, su anhelo de libertad y maestría, su búsqueda por la verdad pura y el deleite puro es una contradicción flagrante con su existencia presente y su experiencia normal” (Sri Aurobindo, “La evolución futura del hombre”).

”El desarrollo es evolución, la evolución es trascendencia, la trascendencia tiene como meta final la Conciencia Superior. He aquí el «proyecto Atman», el impulso de Dios hacia Dios, de Buda hacia Buda, de Brahma hacia Brahma…” (Ken Wilber,El Proyecto Atman”).

La escena, representada por los tres personajes humanos en tierra, sugiere el nacimiento de la consciencia; el “muerto” que se levanta, está enmarcado por un principio femenino, la mujer de la izquierda, y un principio masculino, el hombre de la derecha. La integración del Anima y el Animus es una condición sine qua non para despertar. El renacido, el iniciado, ha respondido a la llamada del ángel y ahora es cuando está realmente “vivo” en el mundo espiritual, como indica el color azul de su cuerpo. El pequeño círculo que muestra en su cabeza rodeado de remolinos de cabello parece girar sobre sí mismo, en sugerencia del chakra Corona plenamente abierto y en funcionamiento.

Juicio, en hebreo es  דין (din), que a su vez es uno de los nombres de Guevuráh. El temor al castigo como fruto de la inapelable justicia divina está presente en esta carta. La guematria de din es 64, y curiosamente el Angel de la Cábala correspondiente a este número es מחיאל (Mejiel). Por guematria se relaciona con palabras como “silencio”, “cerrar”, “salvación”, “parto”. Además contiene la palabra מח moaj (cerebro). Todo ello nos sugiere que la función de Mejiel es ayudar al parto de un nuevo ser mediante un proceso de introspección profundo (cerebro en silencio), y que éste proceso tendrá como resultado la salvación de ese mismo ser.

En el Arbol de la Vida nos encontramos en la Triada de la Inserción en el Mundo. El Sendero 20 es uno de los tres senderos que “tocan tierra” en Malkut, junto con el Sendero 18 y el 21.  Une la sefirá de Malkut con la sefirá de Hod, la mente concreta. Los pensamientos se traducen en palabras, representa pues la manifestación en el mundo físico de aspectos relacionados con la comunicación a través del lenguaje verbal, hablado o escrito. Se trata de una manifestación sonora, como corrobora la trompeta del ángel (el Sendero opuesto, que es el Sendero 18,  representa en cambio la comunicación no verbal, el lenguaje corporal). La música también está representada en este sendero, y por extensión el lenguaje matemático en que se basa. Las dos expresiones básicas del ser humano en el mundo físico: lenguaje corporal y lenguaje verbal, se traducen en yoga por las asanas (posturas) y mudras (gestos) frente a los mantras (repetición de sonidos y cánticos). A este respecto, en la tradición hebrea los acentos musicales del texto masorético se correspondían con gestos que solo podían hacer los sacerdotes. El culmen de estas salmodias sería la llave que activaría el Shem Shemaforash y que solo el Baal Shem o “Maestro del Nombre” conocía.


Texto masorético

La importancia del lenguaje verbal y matemático en la constitución de la realidad física, expresando dos atributos de todos los objetos como son la cualidad y la cantidad, es fundamental en la Cábala. Así puede leerse en la tercera estrofa del Sepher Yetziráh:

"Y creó Su Universo con tres libros (Sepharim)
con texto (Sepher)
con número (Sephar)
y con comunicación (Sippur)"



TIPO DE SENDERO: De comunicación con el Ser Físico.

DIRECCION DEL SENDERO: Ascendente, de Malkut a Hod. Por una parte se capta la información procedente del mundo físico para que pueda ser utilizada por la mente concreta, y por otra parte la sefirá de Hod “tira” hacia arriba del Ser Físico para liberarle de la inercia de la materia y empujarle a evolucionar. El alma vital, Nefesh, se transforma al ascender por este sendero en el alma racional, Ruaj.

SIGNIFICADOS: La expresión oral. La música y el canto. La escritura. El lenguaje matemático. La capacidad de asombro. El espíritu crítico.

CORRESPONDENCIAS EN EL SER HUMANO: La pierna izquierda (de frente). La linfa. La parte delantera de las piernas y los piés (de perfil).

PROBLEMAS SI ESTA BLOQUEADO: Por defecto, problemas en la expresión oral, como tartamudez. Bloqueo de la propia expresión oral por miedo a las críticas de los demás. Por exceso, verborrea. Tono demasiado alto o bajo al hablar, o inadecuación de la respuesta oral al estímulo del entorno (Habla cuando tiene que callar y calla cuando tiene que hablar). Excesivo espíritu crítico, que lleva a hacer constantes juicios de valor, por lo general negativos.

PROBLEMAS DE SALUD: Problemas en la boca. Autismo. Acumulación de líquidos. Problemas con el pié izquierdo. Afonía persistente.

El poder de la palabra

El poder creador de la palabra es conocido desde la antigüedad. Las palabras no se las lleva el viento, dejan huellas en la persona que las recibe y también en la que las pronuncia. Y la palabra escrita permanece en el tiempo, a veces durante milenios o incluso transcendiendo el tiempo: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mat 24:35). Sin duda, “La pluma es más fuerte que la espada”, pero aún más poderosa es la vibración sonora de la palabra pronunciada. Por ello:

Ten cuidado con lo que exhalas, porque con ello creas tu realidad.

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