martes, 24 de junio de 2014

El Sendero del Arcano sin Nombre


“La capacidad de poner nombres es la capacidad de distinguir a unos seres de otros. Pero la mem, que representa el agua, representa también lo indiferenciado. En su posición inicial, uniendo en la viga inferior del Arbol las esferas de Netzaj y Hod, formaba una barrera que impedía que los seres se diferenciasen y apareciesen en el mundo. Cuando cambió su posición y pasó al sendero que comunica Netzaj y Tiferet, se llevó su capacidad de in-nominar, de quitar nombres, la cual, si antes pertenecía al reino de lo subconsciente, entonces pertenecería al olvido y al perdón. Lógicamente, en su nueva posición se asoció la letra al Arcano XIII, al que, aunque no lleva nombre, muchos llaman “La Muerte”. Pero, según muchas tradiciones, lo que no tiene nombre no existe.”
Séfer Ha Neshamá (Jaime Villarrubia, Carmen Haut, Dulce Mª Millera)

La letra hebrea que corresponde al sendero 13 es la letra מ mem del alefato, cuyos significados simbólicos son “agua”, “madre”, “nacimiento”. El Sefer Yetziráh dice de ella: “El hizo a la letra mem reinar sobre el agua, y la ciñó una corona y combinó una con otra y con ellas formó la Tierra en el Universo, lo frío en el Año y el vientre en el alma masculina y femenina”.
Mem es una de las tres letras madres, junto con א alef y ש shin. Esta triada representa los tres elementos básicos: fuego (shin), agua (mem) y aire (alef). La tierra no se considera un elemento puro, sino una combinación de estos tres. La permutación de estos tres elementos nos da las seis direcciones espaciales, o ejes espaciales, del universo tridimensional: arriba, abajo, este, oeste, sur, norte.


El Arcano XIII, conocido vulgarmente como “La Muerte”, no tiene nombre como los demás. Este detalle es de suma importancia porque todo aquello que no tiene nombre no existe, sobre todo en Cábala, dónde el objeto y la palabra que lo nombra forman una unidad indisoluble.  La carencia de nombre apunta a que el actor de este juego no muere. Lo que muere es el personaje que interpreta en la función, que, una vez finalizada ésta, debe hacer mutis por el foro. Y ¿Quién es realmente este actor? Veremos lo que nos dice la carta:


Un esqueleto, de color carne, siega un campo con una guadaña. Sobre la tierra negra se encuentran esparcidos miembros y cabezas, fruto al parecer de esa siega. Pero las cabezas están indudablemente vivas, y algunas manos parecen sobresalir del suelo de modo voluntario, no como restos inertes, sino como nuevos miembros. El suelo negro recuerda el nigredo  de la alquimia o el cieno del que emerge el loto en la tradición budista. En Cábala es sin duda el color de la sefirá de Bináh, la matriz cósmica en la que se genera toda la manifestación. Esto nos sugiere que el sujeto termina con algunas cosas para dar lugar al nacimiento de otras nuevas, y aquí se encuentra la clave principal del arcano y de lo que representa verdaderamente eso que llamamos muerte: la necesidad de renovación, para la que es imprescindible terminar definitivamente con lo viejo, lo que ya no sirve. La naturaleza lo hace a la perfección, mientras que el deseo de continuidad del hombre lo obstaculiza constantemente. En palabras de Krishnamurti: “La muerte que destruye para que la creación pueda ser… La muerte era el medio para el nuevo estado, la nueva invención, un nuevo estilo de vida, un nuevo pensamiento. Era un cambio atemorizador, pero ese cambio traía una nueva esperanza.”

En un enfoque psicológico lo que el sujeto debe cortar son los lazos de dependencia que le atan. Las cabezas coronadas parecen simbolizar a los propios padres, subrayando la necesidad de cortar el cordón umbilical, pero sobre todo en lo relativo a contenidos mentales (cabezas). Creencias, prejuicios etc de nuestros ancestros son las cadenas más sutiles y las que más nos encierran. En muchas ocasiones este trabajo se vive con agresividad, con rabia incluso. La ira es una poderosa energía y puede surgir cuando lo que está en juego es nuestra libertad, cuando hacemos cambios radicales. Los enfrentamientos con nuestro entorno están asegurados. Por eso la Cábala afirma que “tú no tienes padre, ni madre, ni hijo, ni hija, ni esposo, ni esposa, ni hermano, ni hermana, porque tu eres tu propio padre, tu propia madre, tu propio hijo, tu propia hija, tu propio esposo, tu propia esposa, tu propio hermano, tu propia hermana…”. Esta afirmación está en perfecta concordancia con las palabras de Jesús de Nazaret: "Si alguno se viene conmigo y no pospone a sus padres, a su mujer e hijos, incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío".

En un sentido espiritual este arcano apunta sin duda a la muerte del ego. ¿Qué quiere decir esto? Que el sujeto debe desidentificarse de su personaje, debe descubrir que no es ese yo mental definido totalmente por lo que ya está muerto, lo que ya no existe, que es su pasado, al que da continuidad y con ella la ilusión de una entidad real independiente y separada de los demás. La siguiente etapa del viaje de El Loco, que en un paralelismo no casual es un naipe que no tiene número, es hacer la “gran transformación”: encontrarse a Sí Mismo, encontrar al Actor, el Atman.

En el Arbol de laVida el Sendero XIII va de Netzaj, la sefirá emocional, a Tiferet, el Yo Superior. El viaje es duro, conocido como “noche oscura del alma”. Hay una muerte, la de nuestra vieja identidad, pero es como la destrucción de la oruga para que nazca la mariposa. En todo caso, ya no hay vuelta atrás. 



El sendero XIII representa sin duda al Cristo, es decir: a Jesucristo. El número 13 no solo le es atribuible, sino que además 13 es la mitad de 26, el número que corresponde al Nombre Divino  יהוה, y apunta a la doble naturaleza de Jesucristo: la humana (Jesús de Nazaret, la sefirá de Netzaj) y la divina (Cristo, Tiferet). La divinidad del Arcano Sin Nombre se encuentra precisamente en esta ausencia de nombre, pues todo aquello que se nombra es un objeto, una cosa (nuestro concepto de realidad deriva de esa etimología latina: res-rei, cosa). Y el Nombre Divino es impronunciable porque Dios no es un objeto, sino el Unico Sujeto. El mismo concepto existe en el Taoísmo: “El Tao que puede nombrarse no es el verdadero Tao…”. Recuerdo que en las clases de filosofía, cuando nos enseñaban las demostraciones lógicas de la existencia de Dios, yo rebatía que lo único que demostraban era la existencia del concepto de Dios. Es decir: lo reducían a objeto (mental), sin comprender que el Conocedor no puede ser en modo alguno un objeto de conocimiento. El Vedanta Advaita utiliza el método contrario: Neti-neti (no es esto, no es aquello) para hablar de Brahman. Y uno de sus más grandes representantes, Nisargadatta Maharaj, nos dice que nuestra verdadera naturaleza, quienes realmente somos, no tiene nada que ver con un objeto, material o mental. En consecuencia no somos el cuerpo, la personalidad, el pensamiento, las emociones ni nada de lo que podamos apercibirnos.


La gran transformación a la que apunta este arcano no puede producirse sin hacer “borrón y cuenta nueva” en nuestra vida, y este proceso requiere el perdón incondicional, no a “nuestros deudores”, pues carecemos del poder de perdonar a alguien, sino a nosotros mismos. Un magnífico análisis cabalístico de lo que significa realmente nos lo da Jaime Villarrubia: Significado de el perdón 


TIPO DE SENDERO: De vínculo entre la Mente y la Personalidad.

DIRECCION DEL SENDERO: Alternativa o intermitente entre Netzaj y Tiferet. El olvido y el perdón representarían el sentido ascendente; la gran crisis emocional solo puede empezar a resolverse tras poner punto final a nuestro sentimiento de culpa por acciones del pasado. Solo así es posible abrirse al Yo Superior en Tiferet. El sentido descendente parte de este Centro y permite que se establezca el vínculo transpersonal con la Personalidad, superando así la Noche Oscura del alma en el aspecto emocional. Como todas las tradiciones afirman, la muerte del “viejo yo” es imprescindible para que se produzca el nacimiento del “hombre nuevo”. Jesús así lo afirma a Nicodemo: “En verdad, en verdad te digo que el que no nace de nuevo no puede ver el Reino de Dios”. Juan 3:1-10

SIGNIFICADOS: El olvido de las ofensas y el perdón a uno mismo. La Noche Oscura del alma en los aspectos emocionales. El desprendimiento. El amor incondicional, sublimado como amor crístico. La Gran Transformación o Muerte Iniciática.

CORRESPONDENCIAS EN EL SER HUMANO: La zona lumbar y las vértebras lumbares. El intestino ciego. El nervio ciático.

PROBLEMAS SI ESTA BLOQUEADO: Autocrítica excesiva, que degenera en sentimientos de culpa. Represión emocional, que al estallar inevitablemente provoca aún más culpabilidad. Resentimiento. Ira. En casos extremos violencia, que puede incluso llegar al asesinato. Crímenes pasionales.

PROBLEMAS DE SALUD: Artrosis. Ciática. Problemas en zona lumbar, cadera y rodilla derechas.


El Camino de Santiago y la muerte iniciática

Entre los muchos símbolos que encontramos en el Camino de Santiago, la muerte está muy presente. Suele aparecer en forma de calavera, en los capiteles de algunas iglesias, sobre las puertas, o escondida en los lugares más insospechados. Y es que la ruta de las estrellas es un camino iniciático de muerte y resurrección, recorrido por multitudes del viejo continente que seguían la ruta del sol hasta lo que los romanos llamaron Finis Terrae, pues la meta no es la tumba del apostol, sino el mar tenebroso, en el que el sol muere cada atardecer para renacer espléndido en un nuevo día.



Puesta de sol en la Costa da Morte


domingo, 25 de mayo de 2014

El sendero de El Colgado


“Recibió la lámed el encargo de representar al corazón y a su movimiento de sístole y diástole; por eso, debió abandonar su primitiva ubicación, entre Tiferet y Netzaj, la cual, al estar destinada a la muerte, no podía recibir a la letra que mantiene la vida mediante la circulación de la sangre.  Pasó, en consecuencia, a unir a las esferas del Rigor, Gevurah, y la Majestad, Hod, ya que corresponde a lo personal en sus relaciones con el entorno del Arbol pero, aún así, se trata de un proceso que es observable por otros, a diferencia de los procesos psíquicos y espirituales( y la muerte lo es más allá de su aspecto físico), que solo son conocidos por quien los está viviendo. Pero la letra mantuvo el recuerdo de su lugar inicial y su sacralidad, y en su nuevo puesto descubrió que el corazón se mueve, pero no se desplaza. Por eso se ha asociado al Arcano XII, El Colgado, para simbolizar lo exterior vuelto hacia adentro y lo interior vuelto hacia fuera, lo superior vuelto hacia abajo y lo inferior vuelto hacia arriba.”
Séfer Ha Neshamá (Jaime Villarrubia, Carmen Haut, Dulce Mª Millera)

La letra hebrea que corresponde al sendero es la letra ל lámed, la duodécima del alefato hebreo, cuyos significados simbólicos son “corazón”, “movimiento”, “látigo”. El Sefer Yetziráh dice de ella: “El hizo  a la letra lamed  reinar sobre el coito, y la ciñó una corona y combinó una con otra y con ellas formó a Libra en el Universo, Tishrei en el Año y la vesícula biliar en el alma masculina y femenina”.

El Arcano XII del Tarot, El Colgado, que corresponde a la letra lámed, nos muestra a un hombre colgado boca abajo por su pié izquierdo y con las manos ocultas tras la espalda, quizá atadas o tal vez simplemente cruzadas, subrayando la impresión de incapacidad de acción de cualquier tipo. A pesar de ello el hombre parece cómodo en esta postura invertida. Su expresión es serena, casi sonriente, lo que nos hace pensar que ha aceptado voluntariamente, e incluso de buen grado, esta posición inusual, colgado de un tronco que se sostiene sobre otros dos troncos laterales, cuyas ramas cortadas son precisamente 12. Si observamos con atención la posición de la figura, en medio de ambos troncos, vemos que se corresponde con el Pilar Central del Arbol de la Vida, el del Equilibrio, el Pilar en que se encuentra el Sendero de la Flecha, el eje básico Cielo (Kether) Tierra (Malkut) que recogen todas las tradiciones.  La metáfora es clara: el contacto entre ambos mundos solo puede establecerse invirtiendo nuestra posición habitual, lo cual requiere un sacrificio de la voluntad de hacer, de moverse en el mundo exterior. La quietud es tal que solo el corazón se mueve, como indican los significados de lámed.


El origen cabalístico del Tarot se muestra especialmente en este arcano: los 10 botones de su traje simbolizan las diez sefirot, y si observamos atentamente, el primer botón tiene un punto en medio, como Kether, y el sexto, que corresponde a Tiferet, es un sol con sus rayos, exactamente lo que corresponde a esta sefirá. El noveno botón lleva una luna, como corresponde a Yesod, y el décimo, Malkut, un pequeño cuadrado, los cuatro elementos del mundo físico.

El número 12, que corresponde a este arcano, es un número de capital importancia en nuestra cultura y en gran parte del mundo, pues la mayoría de los calendarios tienen 12 meses. La astrología occidental considera 12 signos del zodiáco, y el simbolismo solar del número se refleja claramente en la tradición griálica de Arturo y sus 12 caballeros. El número 12 apunta a un ciclo completo, y, por ello, perfecto. En la tradición judeocristiana aparece multitud de veces: las 12 tribus de Israel, las 12 piedras del pectoral del Sumo Sacerdote, las 12 legiones de ángeles, los 12 apóstoles, las 12 estrellas que coronan a la Mujer en el Apocalipsis… Y la tradición grecolatina también considera al 12 como un número sagrado: los 12 trabajos de Hércules o los 12 dioses del panteón olímpico. En nuestra época es curioso que los teclados de las computadoras tengan precisamente 12 teclas de función, recordándonos el valor arquetípico de este número.


El Colgado representa una parada, voluntaria o no, en nuestra vida, necesaria para hacer balance. Puede ser un accidente, una enfermedad, una situación de paro laboral... No podemos movernos como lo hacíamos, pero esta quietud puede traducirse en un espacio que nos permite ver qué estamos haciendo con nuestra vida, si nos hemos desvíado de nuestro camino, si lo que perseguimos es realmente lo que nosotros queremos. Se produce un sacrificio, el de la acción, para llegar al sacro oficio, que no es sino conectar con nuestra alma. Este es el fin de la meditación, que requiere una cesación de los movimientos, tanto físicos como mentales, para llegar al fondo del ser. La posición invertida nos subraya el carácter no convencional de la visión de El Colgado. En palabras de Rumí:

Yo dije: “Muéstrame la escalera para subir hasta el Cielo”
El dijo: “Tu cabeza es la escalera, pon tu cabeza bajo tus pies”

La escalera que sube al Cielo, el Arbol de la Vida, es un árbol invertido: sus raíces están en el Cielo y su fruto en la Tierra. La inversión de la postura se utiliza también en Hata Yoga para obtener una mayor claridad mental (al fluir más sangre hacia la cabeza). La reina de las asanas, Sirsasana, es una postura (asana) de equilibrio sobre la cabeza, que produce una singular sensación de ligereza y alineamiento. Y es interesante señalar que cuando nacemos la cabeza es lo primero que aparece en el mundo.

Un aspecto muy positivo de El Colgado es la aptitud para darle la vuelta a las cosas, lo que  permite ver el otro lado, la otra cara de la moneda. Nos bloqueamos con frecuencia porque utilizamos una visión parcial de los hechos, juzgando como buena o mala una situación sin atender a su totalidad. La resiliencia, que es la capacidad de sobreponerse a situaciones adversas, consiste esencialmente en aceptar la situación y buscar su lado positivo, que siempre existe, para convertir el proceso en un aprendizaje y no en una tragedia.

Si La Rueda de la Fortuna representa el futuro, El Colgado, sendero opuesto en el Arbol de la Vida, es el pasado. El pasado no se puede modificar, y este hecho se vive muchas veces con impotencia, convirtiéndose en un lastre que nos paraliza. La inmovilidad se traduce en estancamiento, pero éste no es sino una “ilusión óptica”, pues realmente la rueda sigue girando, solo que su movimiento es interno, sutil, no visible, pero si real, como real es la vida que se gesta en una mujer embarazada, que sabe que su espera tendrá fruto a su debido momento


TIPO DE SENDERO: De influencia de la Mente sobre la Personalidad.

DIRECCION DEL SENDERO: Descendente de Guevurah a Hod. Los estímulos externos recogidos en Guevurah son conducidos a Hod, que evaluará la utilidad de éstos para la personalidad, conservando todo aquello que refuerce la imagen del ego. Nuestra personalidad es, como sabemos, fruto de las experiencias pasadas. De ahí el conservadurismo del sendero, que puede llegar en casos extremos al inmovilismo.

SIGNIFICADOS: La quietud. La inmovilidad. La inversión. La capacidad de sacrificio. La entrega. El pasado. La reconciliación con el propio pasado. La gestación. La espera. La habilidad de “darle la vuelta” a las cosas. La meditación.

CORRESPONDENCIAS EN EL SER HUMANO: El riñón, la mano y el costado izquierdos (de frente). El abdomen (de perfil).

PROBLEMAS SI ESTA BLOQUEADO: Estancamiento por no asumir el pasado. Incapacidad de “pasar página”. Añoranza, tristeza. Sentimientos de impotencia que llevan al victimismo.

PROBLEMAS DE SALUD: Problemas digestivos, relacionados con “tragar” situaciones del pasado que no se han digerido. Náuseas y vómitos, como expresión de la necesidad de “expulsar el veneno”. Problemas intestinales. Problemas de gestación en la mujer. Césareas. Problemas en el riñón izquierdo, mano y costado izquierdos, incluído el bazo. Parálisis de todo o parte del cuerpo.


Odín y el árbol Iggdrasil

En este relato Odín cuelga de Yggdrasil, herido por su propia mano en un sacrificio voluntario, una ofrenda de sí mismo a Sí Mismo, el sacrificio del ego necesario para acceder a la plenitud del Ser. En las raíces del árbol se encuentra un pozo cuya agua daba la sabiduría. Mimir, que lo guardaba, le exigió la entrega de su ojo derecho si quería beberla, precio que Odín pagó sin dudarlo. La posición invertida le permitió asomarse al abismo (El Colgado tiene su “cabeza” justo encima del sendero de El Diablo) y ver las Runas, las letras del alfabeto vikingo que, como las hebreas, tienen un valor fonético y también simbólico.

Sé que estuve colgado de aquel árbol que el viento azota,
balanceándome durante nueve largas noches,
herido por el filo de mi propia espada,
derramando mi sangre por Odín,
yo mismo una ofrenda a mí mismo:
atado al árbol
cuyas raíces ningún hombre sabe
adónde se dirigen.
Nadie me dio de comer,
nadie me dio de beber.
Contemplé el más hondo de los abismos
hasta que vi las runas.
Con un grito de rabia las agarré,
y después caí desvanecido.



lunes, 21 de abril de 2014

El sendero de la Fuerza


“La letra Kaf abandonó su primitiva ubicación, en la base de la Columna de la Misericordia, y se trasladó hacia el centro del Arbol, para enlazar las esferas de Tiferet y Gevurah; pues, al ser copa y receptáculo, debía recibir, contener y medir todo aquello que procediese del exterior social, a través de la 5ª sefirá. El aspecto objetivo de esta esfera se haría subjetivo para poder llegar a Tiferet convenientemente filtrado; pero este filtro debía hacerse con suavidad y control, o en caso contrario el Centro Crístico habría podido quedar desbordado. Por esta razón se asoció la letra en este nuevo puesto al Arcano XI, La Fuerza.”
Séfer Ha Neshamá (Jaime Villarrubia, Carmen Haut, Dulce Mª Millera)



La letra hebrea que corresponde al sendero es la letra כ Kaf, la undécima del alefato hebreo, cuyos significados simbólicos son “cáliz, copa”, “mano abierta”. El Sefer Yetziráh dice de ella: “El hizo  a la letra Kaf reinar sobre la Vida, y la ciñó una corona y combinó una con otra y con ellas formó a Venus en el Universo, el Miércoles en el Año y el ojo izquierdo en el alma masculina y femenina”.



El Arcano XI del Tarot, que corresponde a la letra Kaf, nos muestra una mujer sujetando con ambas manos la boca abierta de un león, y lo hace sin aparente esfuerzo, ya que no muestra tensión alguna. Esto nos sugiere el dominio de la inteligencia sobre la fuerza bruta, de la mente sobre el instinto. El sombrero con forma de 8 o de infinito es receptivo a las fuerzas superiores, lo que subraya el dibujo interior que asemeja el plumaje de un águila, señalando las alturas de las que proviene la inspiración del arcano. Hay un número que se repite en diversos detalles del naipe: los seis picos del sombrero, los seis dientes del león y los seis dedos de su pie izquierdo. El seis nos remite a la sexta sefirá: Tiferet, a la que llega este sendero desde la sefirá de Gevurah. El Centro Crístico armoniza la fuerte restricción que Gevurah impone para dominar las fuerzas instintivas que, y es muy importante, no son eliminadas sino sujetadas, y, por la expresión dócil del león, convertidas en “mascota”, es decir; puestas a disposición del arcano. La uña del dedo gordo del pie de la mujer, pintada de rojo, subraya la gran energía que se necesita para esta labor, energía que sale de la esfera roja: Gevurah. La metáfora más adecuada a este arcano es la de la Consciencia dominando las fuerzas inconscientes, y haciéndolo según las palabras de Zacarías: “No por Fuerza, ni por Poder, sino por Mi Espíritu”.



El Arcano XI comienza la siguiente decena de números. En el Arbol de la Vida, a medida que éstos aumentan, vamos “bajando de nivel”. La Fuerza se encuentra en el Nivel de Briah, integrando la Triada del Despertar y formando la “copa” de las virtudes cardinales como la Fortaleza, junto con la Prudencia (El Ermitaño), la Justicia (La Justicia) y la Templanza (La Templanza).

 El numero 11 tiene un doble significado. Por un lado está fuera de la decena que constituye la manifestación divina: “Diez sefirot de la Nada, diez y no nueve, diez y no once” dice el Sefer Yetzirah. Por otro, se corresponde con una undécima sefirá, la esfera oculta: Daat, conjunción de Jokmáh y Bináh. Curiosamente también es la suma de los valores del nombre oculto de Dios וה, (5 + 6), lo que le otorga un carácter sagrado. En la simbología cristiana es un número maldito (los apóstoles quedaron reducidos a once tras la traición de Judas). Al estar formado por dos cifras iguales es un número maestro, con el 22, 33, 44… El 11 encierra la dualidad, suma 2 y, al estar compuesto por dos 1 sugiere dos individualidades que pueden estar más o menos  enfrentadas. Si la confrontación es excesiva puede llegar a manifestarse el aspecto violento de Guevurah, como parecen sugerir los atentados perpretados en día 11 de septiembre en Nueva York .

El sendero XI, entre la esfera roja (Guevuráh) y la amarilla (Tiferet)


La Fuerza nos habla de una persona que sabe ponerse límites, que no otra cosa es el autodominio, y que también sabe poner límites a los demás. Hay una gran cantidad de energía disponible y una gran vitalidad. En el aspecto más elevado apunta al guerrero espiritual, al héroe que lucha con valor por el triunfo de la Verdad. Este arcano tiene un marcado aspecto personal, en tanto en cuanto el primer enemigo a dominar somos nosotros mismos, pero es ante todo social, ya que el fin del guerrero espiritual es ayudar a la humanidad en su evolución.


TIPO DE SENDERO: Estructural de la Mente o Individualidad.

DIRECCION DEL SENDERO: De doble dirección abierta en todo momento, entre Guevurah y Tiferet: el guerrero que representa Guevurah defiende la individualidad que representa Tiferet, y este Yo a su vez interactua con la fuerza de Guevurah dándole un objetivo para luchar o resistir.

SIGNIFICADOS: La fortaleza. El autodominio. La sociabilidad. La defensa del Yo de ataques externos o internos. El instinto de superación. La resiliencia. La autodisciplina. La relación con mujeres de la misma generación.

CORRESPONDENCIAS EN EL SER HUMANO: El sistema inmunológico, encargado de destruir los agentes nocivos para el organismo: bacterias, virus, células cancerosas etc. El bazo, como órgano principal del sistema inmune. El páncreas, encargado de funciones metabólicas y digestivas. La mano, el antebrazo y el lado izquierdo del pecho, en las mujeres el seno izquierdo. De perfil: el corazón y el pecho.

PROBLEMAS SI ESTA BLOQUEADO: Por exceso: violencia, incluso crueldad y sadismo. Exagerado instinto de lucha. Personas coléricas que no dominan su ira y explotan por cualquier nimiedad. En el aspecto social, necesidad compulsiva de relacionarse con otros. Competitividad entre mujeres, con las consiguientes envidias y riñas. Por defecto: debilidad, sobre todo de carácter, lo que lleva a ser fácilmente atacado o dominado por otros. Rechazo de las relaciones sociales, por miedo a ser humillado.

PROBLEMAS DE SALUD: Enfermedades autoinmunes (el ataque se vuelve contra uno mismo). Sistema inmunológico debilitado, que lleva a padecer enfermedades infecciosas de todo tipo, incluyendo el cáncer, sobre todo la leucemia (exceso de glóbulos blancos). Problemas con el páncreas: diabetes (desequilibrio del nivel de insulina), digestiones difíciles (enzimas digestivas ineficaces).


¿Por qué es una mujer la protagonista del arcano? Porque la verdadera fuerza no es cuestión de músculos y nada tiene que ver con la violencia. Por el contrario, tal y como afirma Gandhi: “El amor es la fuerza más sutil y penetrante”. Y cualquier hombre inteligente sabe que las mujeres son más fuertes, ya que esta cualidad es imprescindible para dar la vida y hacerla prosperar gracias a un amor incondicional.


LA FORTALEZA DE UNA MADRE


 ”Y las parteras respondieron a Faraón: Porque las mujeres hebreas no son como las egipcias; pues son robustas, y dan a luz antes que la partera venga a ellas”. ( EXODO 1:19 )


Jocabed salva a su hijo Moisés dejándolo en el Nilo,
 aún a riesgo de perderlo para siempre

miércoles, 19 de marzo de 2014

El Sendero de la Rueda de la Fortuna


“En su puesto primitivo, la iod había sido la chispa que inició la creación, pero, pequeña y humilde como era, se encerró en una vestidura ( שית , shit), para permitir que el acto de crear (ברא ,bará) se produjese; por eso el Génesis empieza con la palabra בראשית (bereshit), “En el principio”. Una vez la creación en marcha, dejó su puesto entre Tiferet y Gevurah y pasó al sendero que une Jesed con Netzaj, con la responsabilidad de mantener en pie la creación, pues ella es la inicial del futuro y del imperativo (en la tercera persona singular de los verbos hebreos). Al ser el universo dinámico, como manifestación del Espíritu que es, está sujeto a constante cambio, y eso es lo que representa el Arcano X, La Rueda de la Fortuna.”
Séfer Ha Neshamá (Jaime Villarrubia, Carmen Haut, Dulce Mª Millera)

La letra hebrea que corresponde al sendero es la letra י Iod, la décima del alefato hebreo, cuyos significados simbólicos son “origen”, “padre”, “mano cerrada”. El Sefer Yetziráh dice de ella: “El hizo a la letra Iod reinar sobre la acción, y la ciñó una corona, y combinó una con otra, y con ellas formó a Virgo en el Universo, el mes de Elul en el año y la mano izquierda en el alma, masculina y femenina”.


El Arcano X del Tarot, que corresponde a la letra Iod, nos muestra como protagonista no uno o más personajes, como los arcanos anteriores, sino un objeto, una rueda con una manivela en la que penden tres personajes cuyo papel es secundario con respecto a la imagen de movimiento que éste objeto nos sugiere. Como el número al que se asocia, el 10, cada giro de la rueda representa el fin de un ciclo y el comienzo del siguiente, cambiando consecuentemente la posición de los personajes a ella sujetos. Este cambio de “fortuna” puede suceder antes o después, pero siempre acaba aconteciendo.



La impermanencia del mundo que nos rodea nos lleva al concepto oriental del Samsara, como ciclo de nacimiento, vida, muerte y nueva encarnación. En la Cábala también existe un concepto cíclico de reencarnación: el Gilgul Neshamot, que significa literalmente, "rueda del alma". La asociación ciclo-rueda es universal, y el poder evocador de este símbolo se ha utilizado incluso en la bandera de India, en cuyo centro ondea la rueda del Samsara. Pero si observamos una rueda con detenimiento vemos que hay algo que no cambia: el centro de la rueda. Todo gira alrededor de este núcleo, que también ocupa en el centro exacto del naipe. El simbolismo del centro, como eje inmutable alrededor del cual se organiza el espacio, es un poderoso arquetipo cultural. Su importancia es clave, cualitativamente mayor que la de los otros 6 ejes espaciales (4 puntos cardinales, cénit y nadir). El Arbol de la Vida ocupaba justamente el centro del Jardín del Edén, y en los Ejes del Arbol de la Vida el centro es la sefirá de Tiferet, el corazón del Arbol, el chakra central. Corazón (לב, lev) tiene un valor de 32, lo que lo relaciona con los 32 Senderos de Sabiduría, otra forma de nombrar al Arbol de la Vida. En otras tradiciones se mantiene el mismo simbolismo del eje central como motor inmóvil. René Guenón cita un texto taoísta: “El sabio perfecto es el que ha alcanzado el punto central de la Rueda y permanece unido al Medio Invariable en unión indisoluble, participando de su inmutabilidad e imitando su actividad no actuante”. Como en la canción de Franco Batiatto: “Busco un centro de gravedad permanente…” muchos buscamos ese centro, que se encuentra sin duda en nuestro interior y que es nuestra esencia genuina. A lo largo de nuestra vida el escenario se ha modificado multitud de veces, y nuestra propia persona ha cambiado, ha cambiado nuestro rol, han cambiado nuestras creencias, y sin duda nuestro propio cuerpo. Y con la perspectiva que dan los años nos preguntamos ¿Qué es lo que no ha cambiado en absoluto, lo que permanece inalterable desde nuestra niñez, lo que fuimos, somos y  seremos…? 


El sendero X entre la esfera azul (Jesed) y la verde (Netzaj)

La Rueda de la Fortuna es el arcano que representa el futuro, en tanto en cuanto la rueda gira hacia delante. El otro arcano que muestra ruedas es El Carro. La relación entre movimiento y tiempo es notoria en ambos. El continuum espacio-tiempo conforma la estructura de nuestra realidad: el espacio como contenedor de la expansión del universo, como escenario de la manifestación fenoménica, y el tiempo como medida del periodo requerido para moverse de un punto a otro del espacio. En el Arbol de la Vida espacio y tiempo se relacionan dos sefirot de la Triada Divina: Jokmahy Binah.

El movimiento alude también a los viajes. Viajar a un lugar desconocido representa un cambio externo que puede ser de tal magnitud que resulte un viaje iniciático. Cualquier peregrinaje se realiza no para alcanzar una meta, por santa que se considere, sino para promover un cambio interior en el proceso. Una ruta iniciática es una semblanza del viaje del alma a través de las múltiples encarnaciones.

Finalmente, el número 10 representa un ciclo ya completo: Las diez sefirot del Arbol de la Vida, los 10 mandamientos que Yahvé dio a Moisés y, sobre todo, los diez dedos de las manos con las que el hombre puede actuar en el Mundo de la Acción, el mundo físico representado por la décima sefirá: Malkut.

TIPO DE SENDERO: De influencia de la mente sobre la personalidad.

DIRECCION DEL SENDERO: Descendente, desde Jesed a Netzaj. Representando Jesed los sentimientos y Netzaj las emociones, la diferencia entre ambos es el aspecto más mental de un sentimiento, mientras que una emoción tiene un claro componente físico, como ya ha constatado la ciencia al descubrir el papel de los neuropéptidos. La consciencia, presente en los sentimientos, se ofusca fácilmente al irrumpir una emoción. Su etimología: e-movere, nos habla de un estímulo que nos desplaza de nuestro centro, que nos descentra.

SIGNIFICADOS: El movimiento. Lo nuevo. El cambio de las circunstancias externas, que repercute en el propio cambio interior. El futuro. Los viajes.

CORRESPONDENCIAS EN EL SER HUMANO: De frente: el costado, la mano y el riñón derechos. De perfil, los riñones y las glándulas suprarrenales.

PROBLEMAS SI ESTA BLOQUEADO: Por exceso: amor excesivo a todo lo novedoso,  personas esclavas de las modas, necesidad de conocer el futuro, con la consecuente consulta compulsiva a horóscopos, adivinos etc, personas de “culo inquieto”, incapaces de pararse en un lugar y echar raíces. Por defecto, miedo a cualquier cambio, a viajar, a lo desconocido, personas que nunca se mueven de su entorno y viven fijadas a unas rutinas siempre iguales.  

PROBLEMAS DE SALUD: Riñones, sobre todo el derecho. Es interesante resaltar la relación entre los riñones y una emoción como el miedo.  El miedo es anticipatorio, nos anticipamos a los hechos y nos invade el miedo al futuro, a la incertidumbre del mañana. La falta de flexibilidad en el movimiento se refleja asimismo en las caderas, cuya rigidez manifiesta una dificultad para adaptarse a los cambios.


Fortuna emperatriz del mundo

Oh Fortuna,
variable como la luna,
como ella creces sin cesar
o desapareces.
¡Vida detestable!
Un dia jugando,
entristeces a los débiles sentidos,
para llenarles de satisfacción
al día siguiente.
La pobreza y el poder
se derriten como el hielo
ante tu presencia.
Carmina Burana