miércoles, 27 de agosto de 2014

El Sendero de El Diablo

“Al representar la samaj lo secreto, también representa su revelación. Y la manera de revelar lo que está oculto en el subconsciente es recordar, dejar que la memoria traiga su carga de información. Por esta razón debió abandonar su posición primitiva entre Netzaj y Yesod, demasiado interna para lo que se esperaba de ella, y pasar al sendero que une Tiferet y Hod. En este caso, la mente era necesaria para dar forma a los recuerdos que fuesen apareciendo, y a la vez, también era aconsejable la cercanía al entorno social, pues de él podrían venir estímulos para el recuerdo en forma de asociaciones de ideas. Pero todo recuerdo es siempre fragmentario, porque falta el elemento esencial del presente, del aquí y ahora. A causa de esta fragmentación, se asoció la letra con el Arcano XV, El Diablo, símbolo de lo que se recuerda y de lo que no se recuerda, del subconsciente, de lo inferior por debajo de lo consciente.”
Séfer Ha Neshamá (Jaime Villarrubia, Carmen Haut, Dulce Mª Millera)



La letra hebrea que corresponde al sendero 15 es la letra ס samaj del alefato, cuyos significados simbólicos son “secreto”, “base, fundamento” y “ouroboros”. El Sefer Yetziráh dice de ella: “El hizo a la letra nun reinar sobre el sueño, y la ciñó una corona y combinó una con otra y con ellas formó a Sagitario en el Universo, Kislev en el Año y el estómago en el alma masculina y femenina”.


Y después del Angel del Arcano XIV nos encontramos con el Diablo en el XV. El 15, la “niña bonita”, no es tal, como tampoco es nefando el 13, ya que el SenderoXIII representa realmente a Jesús, el Cristo, rodeado de sus 12 apóstoles. Esta es una numerología solar, basada en la astrología, en la que el sol recorre 12 casas zodiacales, y también puede verse en la leyenda de Arturo y sus 12 caballeros de la Tabla Redonda. Los senderos XIII del Cristo y XV del Diablo ocupan posiciones opuestas en el Arbol de la Vida, pero ambos, representando la Luz y la Sombra, confluyen en Tiferet, formando, junto con el Sendero XVI, la Tríada del Despertar. Es necesario integrar nuestra luz y nuestra sombra si queremos transcender, pues si mantenemos un conflicto interno entre ambos no dispondremos de la suficiente energía para dar el siguiente paso.


 El Arcano del Diablo nos muestra a una figura hermafrodita, con cuernos y alas de murciélago, encaramada a un pedestal al que se encadenan dos diablillos, que portan cuernos como él y que parecen ser de ambos sexos. En la mano izquierda porta una antorcha llameante, lo que nos remite a la figura de Lucifer, el “Portador de Luz”, indicándonos que habita en la oscuridad, en la noche del inconsciente profundo. Los tres personajes muestran una mezcla de rasgos humanos y animales en referencia al origen primitivo de nuestra especie, que sigue presente en la parte más recóndita de nuestro cerebro, en el llamado “cerebro de reptil”, el básico instinto de supervivencia que funciona en un nivel inconsciente y que nos avisa de si somos depredador o presa, a fin de atacar o huir. Está dotado de varios pares de ojos, para ver mejor sus miedos de frente, y nos saca doblemente la lengua, en el rostro y en el vientre, en una mueca burlona que nos sugiere la ignorante inocencia de un niño haciendo una travesura. El color azul de su cuerpo nos indica que, ante todo, es una entidad espiritual, y su carácter es pues sagrado. Pero sus brazos, su sexo y los dos diablillos son de color carne, están “encarnados” en un cuerpo material y sujetos a las pasiones y debilidades de éste, habiendo ya olvidado su verdadera naturaleza divina.


La asociación del diablo con la serpiente se establece en uno de los significados de samaj, “ouroboros”, ya que la letra asemeja una serpiente enroscada que asoma la cabeza, lista para despertar. También se asocia a Teli, la “Serpiente Polar”: “Dios visitará y vencerá a Leviathan, la Serpiente Polar, la Serpiente Enroscada, y matará al dragón del mar.” (Isaías 27:1). Se asocia asimismo a a la serpiente del Arbol del Conocimiento, que promete la divinidad a quienes comen de su fruto, la sefirá oculta de Daat, cuyos regentes son los llamados Najashim (Serpientes). Y, naturalmente, a Najustan, la serpiente que recorre ascendentemente el Arbol de la Vida, como símbolo de la evolución de la Conciencia hasta su Origen. Por otra parte, hay una relación entre las palabras najas נחש (serpiente) y satán שטן. Ambas comparten las letras shin y nun y tienen una guematria casi igual: 358 y 359 respectivamente. La diferencia es de 1, y éste 1 es la letra alef, símbolo del Absoluto, del Uno, lo que parece indicarnos que la aceptación o no de esta Unidad, a la que llamamos Dios, es lo que diferencia a la serpiente, que evoluciona “hacia arriba”, de satán, que involuciona hacia lo inferior, el inferno, el reino de la ignorancia, la "cueva de Platón" en cuya oscuridad se encuentran cómodos los que renuncian a utilizar su curiosidad y su inteligencia para buscar la la luz. Tal y como dejó escrito Dante sobre el infierno en su Divina Comedia:“Hemos venido al lugar donde te dije habías de ver la gente adolorida que ha perdido el bien del intelecto”. Vamos que, como bien resume  Jaime Villarrubia: “El infierno es para los tontos”.

Existe ciertamente un olvido de nuestra esencia divina, y esto es parte del juego. Pero si no sentimos siquiera el deseo de crecer, de evolucionar, nos mantendremos en la esclavitud de la ignorancia, y ésta es, como bien afirma el budismo, la causa de todo sufrimiento. Si únicamente vivimos en la esfera física y emocional este mundo, que puede ser un paraíso, se convierte en el denostado “valle de lágrimas”. El Diablo, el Señor de la Mentira, es el rey de este mundo, pero también este mundo, Malkut, es la morada de la Shekináh


La prueba que nos presenta este arcano de El Diablo es la confrontación con la sombra, con nuestro lado oscuro, con nuestro inconsciente. Citando a Antonio Blay: “El inconsciente personal está creado por nosotros con todas las cosas que no hemos aceptado vivir”. La causa de esto es que nos identificamos con un personaje que no somos realmente, y todo aquello que va en contra, que no cuadra con él, lo rechazamos y lo encerramos en ese “cuarto oscuro” que es el inconsciente. Naturalmente, el mantener estos contenidos inhibidos no hace que desaparezcan, sino que, cuando la presión es excesiva, salen a la luz. Y pocas cosas son tan temibles coma la irrupción del inconsciente: delirios mentales, somatizaciones en enfermedades graves, conductas violentas o autodestructivas etc. Y si no se llega a esta “bajada a los infiernos”, que puede ser una oportunidad para despertarnos, la inconsciencia nos hace vivir como sonámbulos, en una cómoda zona de seguridad que mantenga alejados nuestros miedos. Y todos los miedos se resumen en uno: el miedo a la muerte. Sabemos en el fondo que el personaje que creemos ser no sobrevivirá a ella, por mucho que nos digan. De ahí que la Tradición afirme la necesidad de pasar por la “muerte iniciática” para desidentificarnos del personaje. Y una oportuna “bajada a los infiernos” puede ser la que remueva los cimientos de la personalidad, como veremos en el Arcano de La Torre, para al fin comprender que no somos ese personaje que creíamos ser. Aquí cobra todo su sentido esa comparación entre ser religioso o ser espiritual: religioso es quien teme al infierno, espiritual es quien ha estado en él. Y ¿no bajó acaso Jesús a los infiernos?.

TIPO DE SENDERO: De vínculo entre la Mente y la Personalidad.

DIRECCION DEL SENDERO: Descendente, de Tiferet a Hod. La mente superior de Tiferet puede controlar los contenidos de la mente concreta de Hod, pero no a la inversa.

SIGNIFICADOS: El inconsciente. Los contenidos reprimidos que conforman lo que llamamos “la sombra”. La memoria y el recuerdo, sobre todo de las experiencias desagradables. La “noche oscura” en el aspecto mental, que provoca confusión por la irrupción del inconsciente. Relaciones con las hijas.

PROBLEMAS SI ESTA BLOQUEADO: Confusión mental. Atracción por lo oscuro. Miedo o búsqueda de lo “diabólico”, de la “magia negra”. Naturaleza muy rebelde y destructiva. Creerse “malo” o identificarse con el “lado oscuro de la fuerza”. Ignorancia, como resultado de mantenerse en la oscuridad por miedo a que la luz nos revele lo que oculta nuestra sombra.

CORRESPONDENCIAS EN EL SER HUMANO: El intestino grueso, de frente y de perfil.


PROBLEMAS DE SALUD: Problemas en intestino grueso y estómago. Pérdidas de memoria y enfermedades como el Alzeheimer (no querer recordar lo negativo). Cáncer (gestación de algo oscuro). Enfermedades mentales, sobre todo esquizofrenia (se “dividen” tanto las partes luminosas y oscuras en uno mismo que la personalidad se desintegra). La alienación puede llegar a ser tan extrema que se produzcan cuadros de  “posesión”.

El origen del mal

La palabra “diablo” proviene del latín tardío “diábolos”, que a su vez se deriva del griego  διάβολος, y significa ‘”el que divide, calumnia y desune”. Lo diabólico se manifiesta en nosotros cuando nos separamos del otro, de lo otro, lo que no es como nosotros, o así creemos, y por causa del miedo nos defendemos atacándolo, no concediéndole ni siquiera en ocasiones el derecho a existir. Todo el mal que acontece en este mundo tiene ese origen. La compasión, la empatía, está ausente cuando nuestra atención se concentra en lo que nos separa, no en lo que nos une. Y, como muy bien dijo el gran Nisargadatta Maharaj: “La naturaleza del amor es no ver la diferencia”.



miércoles, 23 de julio de 2014

El sendero de la Templanza


“También se desplazó la nun de su posición inicial, de Tiferet a Hod. Pues, significando “percepción”, de haberse mantenido en esta posición la percepción habría llegado al Centro a través de la mente, y no de los sentidos. Por eso, fue desplazada al sendero que une Tiferet y Yesod, por ser el mundo una escuela de aprendizaje. Sin embargo, la percepción se produce entre dos umbrales, máximo y mínimo: vemos así que el ojo no percibe más acá del color rojo y más allá del violeta, o que el oído desconoce los sonidos por encima y por debajo de unas determinadas frecuencias. Por eso la letra nun fue asociada al Arcano XIV, Templanza, que nos habla de la flexibilidad, la capacidad de adaptación y la moderación en todos los órdenes.”
Séfer Ha Neshamá (Jaime Villarrubia, Carmen Haut, Dulce Mª Millera)

La letra hebrea que corresponde al sendero 14 es la letra נ nun del alefato, cuyos significados simbólicos son “percepción” y “pez”. El Sefer Yetziráh dice de ella: “El hizo a la letra nun reinar sobre el olfato, y la ciñó una corona y combinó una con otra y con ellas formó a Escorpio en el Universo, Cheshvan en el Año y el intestino en el alma masculina y femenina”.

El Sendero XIV es el sendero central del llamado Sendero de la Flecha, y puede decirse que actúa como la “clave” arquitectónica del Arbol de la Vida, pues del mismo modo que la clave de bóveda o de arco equilibra éstos transmitiendo lateralmente las tensiones para evitar que se desplomen, el Sendero XIV es crucial para el mantenimiento del equilibrio de todo el Arbol, actuando como el “pié de la balanza” que representa el Sendero VIII, La Justicia, la Viga de la Individualidad que une las dos sefirot de Guevurah y Jesed. Podemos muy bien representar su función imaginando al funanbulista caminando sobre un cable con la ayuda de  una pértiga que permite equilibrar su posición, algo que solo puede conseguir corrigiendo constantemente la deriva hacia un lado o hacia el otro, única forma de avanzar sin precipitarse al vacío. Pues bien, el Sendero XIV sería el funambulista y el Sendero VIII la pértiga. Y siendo el equilibrio la clave de este sendero, es lógico que lo represente el arcano de la Templanza.


La carta que representa a este arcano nos muestra a un ángel que sujeta dos vasijas cuyo líquido  trasvasa de una a otra. El ángel lleva una vestidura que alterna los colores rojo y azul, colores que se corresponden con las sefirot de Guevurah y Jesed respectivamente. El acto nos sugiere el modo en que un líquido se templa, mezclando lo frío con lo caliente, es decir; el líquido, las emociones, deben templarse si se quiere aspirar a un plano superior, el plano mental, sugerido por las alas del ángel, que nos remiten al elemento aire. Las vasijas son de oro y plata, lo que nos recuerda que el sendero XIV une las sefirot de Yesod y Tiferet, la plata lunar y el oro solar. Los ojos del ángel también son dorados, lo que indica iluminación. Sin embargo sus piés están sobre la tierra, y bajo su túnica asoma el zapato de color  violeta en que se apoya, el color de Yesod. Es interesante señalar que el color violeta es la fusión de los colores azul y rojo,  y mezclando sabiamente lo que estos colores representan es posible alcanzar la Belleza de Tiferet. Finalmente, la rosa roja de cinco pétalos que exhibe en su frente nos lleva al simbolismo del 5, con el que el sendero 14 está emparentado (1+4=5. Las familias de senderos son un genial hallazgo de Jaime Villarrubia y se presentarán más adelante). Visto como el quinto elemento o quintaesencia, también se representa en el pecho del ángel como un círculo al que le falta una pequeña porción triangular, cuyo tamaño se corresponde a la perfección con los 4 triángulos que hay sobre su escote, los cuales son a su vez los cuatro elementos del mundo material o, cabalísticamente hablando, las cuatro sefirot de la Triada de la Inserción en el Mundo (Malkut, Yesod, Netzaj, Hod). 



Todo el mundo conoce la asociación entre niño y Angel de la Guarda, y estando la autenticidad del niño representada en el Sendero V, El Pontífice, vemos la relación entre ambos: cuando dejamos el ego a un lado y nos ponemos en postura de niño ante una difícil situación es cuando puede aparecer el ángel en nuestra ayuda. Recordemos además que pontífice significa constructor de puentes. Y el puente a construir, el “puente sobre aguas turbulentas”, es este Sendero XIV, por cuanto cruza sobre un sendero de gran carga emocional, como es el Sendero XVI, La Torre. La enseñanza es clara: se deben templar las emociones si queremos establecer una conexión entre las sefirot de Yesod y Tiferet, entre la personalidad y la individualidad, entre el ego y el Yo Superior. El Sendero XIV se encuentra precisamente sobre dos Triadas: la Triada del Temple de Animo y la Triada del Despertar, y es evidente que se precisa de mucho temple para ir más allá de lo personal y conocido para adentrarse en el desconocido dominio de lo transpersonal.


La letra nun נ significa “percepción”. Esta percepción no debe entenderse como una construcción mental de lo que vemos, sino como algo visceral que sentimos, y que se localiza no en la cabeza sino en la zona ventral; el punto “hara”. Recordemos que este sendero une la sefirá de Yesod (zona genital) con la de Tiferet (corazón). Aquí está el ombligo, y el “mirarse al ombligo”, algo natural tratándose del sendero del ego, llamado así por partir de la sefirá del ego: Yesod. La percepción está asociada al olfato, que rige nun, y a los médiums, pues nos encontramos en el nivel psíquico de Yetzirah. El médium pierde su personalidad para ser el receptáculo de otro ser, a quien canaliza. En lo cotidiano las personas psíquicas perciben las energías positivas o negativas de lugares y personas. Deben protegerse, pues pueden incluso somatizar dichas energías. Su extrema sensibilidad puede jugarles muy malas pasadas haciéndoles perder el equilibrio psicológico, equilibrio que requiere un ego sano para interactuar en el mundo.


El Pilar Central armoniza las fuerzas Yang y Yin
 de los Pilares externos
El Sendero XIV representa el “Camino Medio” budista, que supone la huida de los extremos (Shakyamuni estableció una sólida filosofía y una práctica que trascendió las dos posturas extremas imperantes de su época: el hedonismo y el ascetismo). En la tradición hermética está relacionado con la Ley de Polaridad, que afirma que las diferencias entre dos polos opuestos es únicamente de grado. Por ello el iniciado debe actuar como funambulista, y para no perder el equilibrio sobre el cable se ayuda de la pértiga que representa el Eje Etico del Arbol Sefirótico, “Porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida…” (Mateo 7:14). La filosofía griega, de la que bebe toda la cultura occidental, tiene en la moderación uno de sus pilares fundamentales, tal y como Solón de Atenas afirmaba: “Nada con exceso, todo con medida”. Pues para llegar a la Tierra Prometida, País del Preste Juan, Sangri-La, Mundo de Briah, Reino de los Cielos etc hay que tener muchísima fe, muchísima energía y, además, ser templado como el acero.


TIPO DE SENDERO: De vínculo entre la Mente y la Personalidad.

DIRECCION DEL SENDERO: Pertenece al Sendero de la Flecha, y es de doble dirección, estando permanentemente abierto, comunicando el Yo Superior (Tiferet) y el Ego (Yesod).

SIGNIFICADOS: Adaptabilidad. Flexibilidad. Templanza. Ecuanimidad. Alejarse de los extremismos. La “noche oscura” en su aspecto devocional. Aceptación de la ambigüedad. El “salto cuántico” que permite trascender el yo inferior (Yesod) para llegar Yo Superior (Tiferet), lo que requiere “templarse” en el aspecto emocional para acceder al plano mental, al Sí Mismo o Individuo. Capacidad mediúmnica.

PROBLEMAS SI ESTA BLOQUEADO: Orgullo. Tendencia al exhibicionismo. Necesidad de destacar en algo especial. Afán de llamar la atención. Dificultad para aceptar los fallos del otro. Tendencia a idealizar a las personas, lo que lleva a grandes decepciones. O bien, desconfianza excesiva hacia los demás. Conducta impredecible. Incapacidad de mostrar los propios defectos. Susceptibilidad extrema ante la crítica ajena. Tozudez e inflexibilidad. Adopción de posturas radicales. Extremismo. O bien, adaptabilidad excesiva que deriva en “camaleonismo”. La extrema sensibilidad produce a veces una tendencia a somatizar los problemas de los demás, que se viven como propios. En general el bloqueo, si es grande, produce un severo desequilibrio en la personalidad.

CORRESPONDENCIAS EN EL SER HUMANO: De frente, el estómago. La próstata en los varones y el útero en las mujeres. El ombligo. El punto “hara”. De perfil, la cintura y el duodeno.

PROBLEMAS DE SALUD: Problemas de estómago. Vértebras lumbares; cóccix. Afecciones en el aparato urinario, o en el genital. Trastorno bipolar.



El Salto Cuántico


Fred Alan Wolf, en su libro “Dando un Salto Cuántico”, define el término como: “el salto explosivo que una partícula de materia da al moverse de un lugar a otro, sin pasar por todos los puntos entre el punto inicial y el punto final”. En un sentido figurado, dar un salto cuántico significa tomar un riesgo, entrar en un territorio desconocido sin un mapa que seguir. En definitiva, para alcanzar nuestro Centro, para conseguir el Grial, necesitamos dar un salto de fe.


martes, 24 de junio de 2014

El Sendero del Arcano sin Nombre


“La capacidad de poner nombres es la capacidad de distinguir a unos seres de otros. Pero la mem, que representa el agua, representa también lo indiferenciado. En su posición inicial, uniendo en la viga inferior del Arbol las esferas de Netzaj y Hod, formaba una barrera que impedía que los seres se diferenciasen y apareciesen en el mundo. Cuando cambió su posición y pasó al sendero que comunica Netzaj y Tiferet, se llevó su capacidad de in-nominar, de quitar nombres, la cual, si antes pertenecía al reino de lo subconsciente, entonces pertenecería al olvido y al perdón. Lógicamente, en su nueva posición se asoció la letra al Arcano XIII, al que, aunque no lleva nombre, muchos llaman “La Muerte”. Pero, según muchas tradiciones, lo que no tiene nombre no existe.”
Séfer Ha Neshamá (Jaime Villarrubia, Carmen Haut, Dulce Mª Millera)

La letra hebrea que corresponde al sendero 13 es la letra מ mem del alefato, cuyos significados simbólicos son “agua”, “madre”, “nacimiento”. El Sefer Yetziráh dice de ella: “El hizo a la letra mem reinar sobre el agua, y la ciñó una corona y combinó una con otra y con ellas formó la Tierra en el Universo, lo frío en el Año y el vientre en el alma masculina y femenina”.
Mem es una de las tres letras madres, junto con א alef y ש shin. Esta triada representa los tres elementos básicos: fuego (shin), agua (mem) y aire (alef). La tierra no se considera un elemento puro, sino una combinación de estos tres. La permutación de estos tres elementos nos da las seis direcciones espaciales, o ejes espaciales, del universo tridimensional: arriba, abajo, este, oeste, sur, norte.


El Arcano XIII, conocido vulgarmente como “La Muerte”, no tiene nombre como los demás. Este detalle es de suma importancia porque todo aquello que no tiene nombre no existe, sobre todo en Cábala, dónde el objeto y la palabra que lo nombra forman una unidad indisoluble.  La carencia de nombre apunta a que el actor de este juego no muere. Lo que muere es el personaje que interpreta en la función, que, una vez finalizada ésta, debe hacer mutis por el foro. Y ¿Quién es realmente este actor? Veremos lo que nos dice la carta:


Un esqueleto, de color carne, siega un campo con una guadaña. Sobre la tierra negra se encuentran esparcidos miembros y cabezas, fruto al parecer de esa siega. Pero las cabezas están indudablemente vivas, y algunas manos parecen sobresalir del suelo de modo voluntario, no como restos inertes, sino como nuevos miembros. El suelo negro recuerda el nigredo  de la alquimia o el cieno del que emerge el loto en la tradición budista. En Cábala es sin duda el color de la sefirá de Bináh, la matriz cósmica en la que se genera toda la manifestación. Esto nos sugiere que el sujeto termina con algunas cosas para dar lugar al nacimiento de otras nuevas, y aquí se encuentra la clave principal del arcano y de lo que representa verdaderamente eso que llamamos muerte: la necesidad de renovación, para la que es imprescindible terminar definitivamente con lo viejo, lo que ya no sirve. La naturaleza lo hace a la perfección, mientras que el deseo de continuidad del hombre lo obstaculiza constantemente. En palabras de Krishnamurti: La muerte que destruye para que la creación pueda ser… La muerte era el medio para el nuevo estado, la nueva invención, un nuevo estilo de vida, un nuevo pensamiento. Era un cambio atemorizador, pero ese cambio traía una nueva esperanza.”

En un enfoque psicológico lo que el sujeto debe cortar son los lazos de dependencia que le atan. Las cabezas coronadas parecen simbolizar a los propios padres, subrayando la necesidad de cortar el cordón umbilical, pero sobre todo en lo relativo a contenidos mentales (cabezas). Creencias, prejuicios etc de nuestros ancestros son las cadenas más sutiles y las que más nos encierran. En muchas ocasiones este trabajo se vive con agresividad, con rabia incluso. La ira es una poderosa energía y puede surgir cuando lo que está en juego es nuestra libertad, cuando hacemos cambios radicales. Los enfrentamientos con nuestro entorno están asegurados. Por eso la Cábala afirma que “tú no tienes padre, ni madre, ni hijo, ni hija, ni esposo, ni esposa, ni hermano, ni hermana, porque tu eres tu propio padre, tu propia madre, tu propio hijo, tu propia hija, tu propio esposo, tu propia esposa, tu propio hermano, tu propia hermana…”. Esta afirmación está en perfecta concordancia con las palabras de Jesús de Nazaret: "Si alguno se viene conmigo y no pospone a sus padres, a su mujer e hijos, incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío".

En un sentido espiritual este arcano apunta sin duda a la muerte del ego. ¿Qué quiere decir esto? Que el sujeto debe desidentificarse de su personaje, debe descubrir que no es ese yo mental definido totalmente por lo que ya está muerto, lo que ya no existe, que es su pasado, al que da continuidad y con ella la ilusión de una entidad real independiente y separada de los demás. La siguiente etapa del viaje de El Loco, que en un paralelismo no casual es un naipe que no tiene número, es hacer la “gran transformación”: encontrarse a Sí Mismo, encontrar al Actor, el Atman.

En el Arbol de laVida el Sendero XIII va de Netzaj, la sefirá emocional, a Tiferet, el Yo Superior. El viaje es duro, conocido como “noche oscura del alma”. Hay una muerte, la de nuestra vieja identidad, pero es como la destrucción de la oruga para que nazca la mariposa. En todo caso, ya no hay vuelta atrás. 



El sendero XIII representa sin duda al Cristo, es decir: a Jesucristo. El número 13 no solo le es atribuible, sino que además 13 es la mitad de 26, el número que corresponde al Nombre Divino  יהוה, y apunta a la doble naturaleza de Jesucristo: la humana (Jesús de Nazaret, la sefirá de Netzaj) y la divina (Cristo, Tiferet). La divinidad del Arcano Sin Nombre se encuentra precisamente en esta ausencia de nombre, pues todo aquello que se nombra es un objeto, una cosa (nuestro concepto de realidad deriva de esa etimología latina: res-rei, cosa). Y el Nombre Divino es impronunciable porque Dios no es un objeto, sino el Unico Sujeto. El mismo concepto existe en el Taoísmo: “El Tao que puede nombrarse no es el verdadero Tao…”. Recuerdo que en las clases de filosofía, cuando nos enseñaban las demostraciones lógicas de la existencia de Dios, yo rebatía que lo único que demostraban era la existencia del concepto de Dios. Es decir: lo reducían a objeto (mental), sin comprender que el Conocedor no puede ser en modo alguno un objeto de conocimiento. El Vedanta Advaita utiliza el método contrario: Neti-neti (no es esto, no es aquello) para hablar de Brahman. Y uno de sus más grandes representantes, Nisargadatta Maharaj, nos dice que nuestra verdadera naturaleza, quienes realmente somos, no tiene nada que ver con un objeto, material o mental. En consecuencia no somos el cuerpo, la personalidad, el pensamiento, las emociones ni nada de lo que podamos apercibirnos.


La gran transformación a la que apunta este arcano no puede producirse sin hacer “borrón y cuenta nueva” en nuestra vida, y este proceso requiere el perdón incondicional, no a “nuestros deudores”, pues carecemos del poder de perdonar a alguien, sino a nosotros mismos. Un magnífico análisis cabalístico de lo que significa realmente nos lo da Jaime Villarrubia: Significado de el perdón 


TIPO DE SENDERO: De vínculo entre la Mente y la Personalidad.

DIRECCION DEL SENDERO: Alternativa o intermitente entre Netzaj y Tiferet. El olvido y el perdón representarían el sentido ascendente; la gran crisis emocional solo puede empezar a resolverse tras poner punto final a nuestro sentimiento de culpa por acciones del pasado. Solo así es posible abrirse al Yo Superior en Tiferet. El sentido descendente parte de este Centro y permite que se establezca el vínculo transpersonal con la Personalidad, superando así la Noche Oscura del alma en el aspecto emocional. Como todas las tradiciones afirman, la muerte del “viejo yo” es imprescindible para que se produzca el nacimiento del “hombre nuevo”. Jesús así lo afirma a Nicodemo:En verdad, en verdad te digo que el que no nace de nuevo no puede ver el Reino de Dios”. Juan 3:1-10

SIGNIFICADOS: El olvido de las ofensas y el perdón a uno mismo. La Noche Oscura del alma en los aspectos emocionales. El desprendimiento. El amor incondicional, sublimado como amor crístico. La Gran Transformación o Muerte Iniciática.

CORRESPONDENCIAS EN EL SER HUMANO: La zona lumbar y las vértebras lumbares. El intestino ciego. El nervio ciático.

PROBLEMAS SI ESTA BLOQUEADO: Autocrítica excesiva, que degenera en sentimientos de culpa. Represión emocional, que al estallar inevitablemente provoca aún más culpabilidad. Resentimiento. Ira. En casos extremos violencia, que puede incluso llegar al asesinato. Crímenes pasionales.

PROBLEMAS DE SALUD: Artrosis. Ciática. Problemas en zona lumbar, cadera y rodilla derechas.


El Camino de Santiago y la muerte iniciática

Entre los muchos símbolos que encontramos en el Camino de Santiago, la muerte está muy presente. Suele aparecer en forma de calavera, en los capiteles de algunas iglesias, sobre las puertas, o escondida en los lugares más insospechados. Y es que la ruta de las estrellas es un camino iniciático de muerte y resurrección, recorrido por multitudes del viejo continente que seguían la ruta del sol hasta lo que los romanos llamaron Finis Terrae, pues la meta no es la tumba del apostol, sino el mar tenebroso, en el que el sol muere cada atardecer para renacer espléndido en un nuevo día.



Puesta de sol en la Costa da Morte


domingo, 25 de mayo de 2014

El sendero de El Colgado


“Recibió la lámed el encargo de representar al corazón y a su movimiento de sístole y diástole; por eso, debió abandonar su primitiva ubicación, entre Tiferet y Netzaj, la cual, al estar destinada a la muerte, no podía recibir a la letra que mantiene la vida mediante la circulación de la sangre.  Pasó, en consecuencia, a unir a las esferas del Rigor, Gevurah, y la Majestad, Hod, ya que corresponde a lo personal en sus relaciones con el entorno del Arbol pero, aún así, se trata de un proceso que es observable por otros, a diferencia de los procesos psíquicos y espirituales( y la muerte lo es más allá de su aspecto físico), que solo son conocidos por quien los está viviendo. Pero la letra mantuvo el recuerdo de su lugar inicial y su sacralidad, y en su nuevo puesto descubrió que el corazón se mueve, pero no se desplaza. Por eso se ha asociado al Arcano XII, El Colgado, para simbolizar lo exterior vuelto hacia adentro y lo interior vuelto hacia fuera, lo superior vuelto hacia abajo y lo inferior vuelto hacia arriba.”
Séfer Ha Neshamá (Jaime Villarrubia, Carmen Haut, Dulce Mª Millera)

La letra hebrea que corresponde al sendero es la letra ל lámed, la duodécima del alefato hebreo, cuyos significados simbólicos son “corazón”, “movimiento”, “látigo”. El Sefer Yetziráh dice de ella: “El hizo  a la letra lamed  reinar sobre el coito, y la ciñó una corona y combinó una con otra y con ellas formó a Libra en el Universo, Tishrei en el Año y la vesícula biliar en el alma masculina y femenina”.

El Arcano XII del Tarot, El Colgado, que corresponde a la letra lámed, nos muestra a un hombre colgado boca abajo por su pié izquierdo y con las manos ocultas tras la espalda, quizá atadas o tal vez simplemente cruzadas, subrayando la impresión de incapacidad de acción de cualquier tipo. A pesar de ello el hombre parece cómodo en esta postura invertida. Su expresión es serena, casi sonriente, lo que nos hace pensar que ha aceptado voluntariamente, e incluso de buen grado, esta posición inusual, colgado de un tronco que se sostiene sobre otros dos troncos laterales, cuyas ramas cortadas son precisamente 12. Si observamos con atención la posición de la figura, en medio de ambos troncos, vemos que se corresponde con el Pilar Central del Arbol de la Vida, el del Equilibrio, el Pilar en que se encuentra el Sendero de la Flecha, el eje básico Cielo (Kether) Tierra (Malkut) que recogen todas las tradiciones.  La metáfora es clara: el contacto entre ambos mundos solo puede establecerse invirtiendo nuestra posición habitual, lo cual requiere un sacrificio de la voluntad de hacer, de moverse en el mundo exterior. La quietud es tal que solo el corazón se mueve, como indican los significados de lámed.


El origen cabalístico del Tarot se muestra especialmente en este arcano: los 10 botones de su traje simbolizan las diez sefirot, y si observamos atentamente, el primer botón tiene un punto en medio, como Kether, y el sexto, que corresponde a Tiferet, es un sol con sus rayos, exactamente lo que corresponde a esta sefirá. El noveno botón lleva una luna, como corresponde a Yesod, y el décimo, Malkut, un pequeño cuadrado, los cuatro elementos del mundo físico.

El número 12, que corresponde a este arcano, es un número de capital importancia en nuestra cultura y en gran parte del mundo, pues la mayoría de los calendarios tienen 12 meses. La astrología occidental considera 12 signos del zodiáco, y el simbolismo solar del número se refleja claramente en la tradición griálica de Arturo y sus 12 caballeros. El número 12 apunta a un ciclo completo, y, por ello, perfecto. En la tradición judeocristiana aparece multitud de veces: las 12 tribus de Israel, las 12 piedras del pectoral del Sumo Sacerdote, las 12 legiones de ángeles, los 12 apóstoles, las 12 estrellas que coronan a la Mujer en el Apocalipsis… Y la tradición grecolatina también considera al 12 como un número sagrado: los 12 trabajos de Hércules o los 12 dioses del panteón olímpico. En nuestra época es curioso que los teclados de las computadoras tengan precisamente 12 teclas de función, recordándonos el valor arquetípico de este número.


El Colgado representa una parada, voluntaria o no, en nuestra vida, necesaria para hacer balance. Puede ser un accidente, una enfermedad, una situación de paro laboral... No podemos movernos como lo hacíamos, pero esta quietud puede traducirse en un espacio que nos permite ver qué estamos haciendo con nuestra vida, si nos hemos desvíado de nuestro camino, si lo que perseguimos es realmente lo que nosotros queremos. Se produce un sacrificio, el de la acción, para llegar al sacro oficio, que no es sino conectar con nuestra alma. Este es el fin de la meditación, que requiere una cesación de los movimientos, tanto físicos como mentales, para llegar al fondo del ser. La posición invertida nos subraya el carácter no convencional de la visión de El Colgado. En palabras de Rumí:

Yo dije: “Muéstrame la escalera para subir hasta el Cielo
El dijo: “Tu cabeza es la escalera, pon tu cabeza bajo tus pies

La escalera que sube al Cielo, el Arbol de la Vida, es un árbol invertido: sus raíces están en el Cielo y su fruto en la Tierra. La inversión de la postura se utiliza también en Hata Yoga para obtener una mayor claridad mental (al fluir más sangre hacia la cabeza). La reina de las asanas, Sirsasana, es una postura (asana) de equilibrio sobre la cabeza, que produce una singular sensación de ligereza y alineamiento. Y es interesante señalar que cuando nacemos la cabeza es lo primero que aparece en el mundo.

Un aspecto muy positivo de El Colgado es la aptitud para darle la vuelta a las cosas, lo que  permite ver el otro lado, la otra cara de la moneda. Nos bloqueamos con frecuencia porque utilizamos una visión parcial de los hechos, juzgando como buena o mala una situación sin atender a su totalidad. La resiliencia, que es la capacidad de sobreponerse a situaciones adversas, consiste esencialmente en aceptar la situación y buscar su lado positivo, que siempre existe, para convertir el proceso en un aprendizaje y no en una tragedia.

Si La Rueda de la Fortuna representa el futuro, El Colgado, sendero opuesto en el Arbol de la Vida, es el pasado. El pasado no se puede modificar, y este hecho se vive muchas veces con impotencia, convirtiéndose en un lastre que nos paraliza. La inmovilidad se traduce en estancamiento, pero éste no es sino una “ilusión óptica”, pues realmente la rueda sigue girando, solo que su movimiento es interno, sutil, no visible, pero si real, como real es la vida que se gesta en una mujer embarazada, que sabe que su espera tendrá fruto a su debido momento


TIPO DE SENDERO: De influencia de la Mente sobre la Personalidad.

DIRECCION DEL SENDERO: Descendente de Guevurah a Hod. Los estímulos externos recogidos en Guevurah son conducidos a Hod, que evaluará la utilidad de éstos para la personalidad, conservando todo aquello que refuerce la imagen del ego. Nuestra personalidad es, como sabemos, fruto de las experiencias pasadas. De ahí el conservadurismo del sendero, que puede llegar en casos extremos al inmovilismo.

SIGNIFICADOS: La quietud. La inmovilidad. La inversión. La capacidad de sacrificio. La entrega. El pasado. La reconciliación con el propio pasado. La gestación. La espera. La habilidad de “darle la vuelta” a las cosas. La meditación.

CORRESPONDENCIAS EN EL SER HUMANO: El riñón, la mano y el costado izquierdos (de frente). El abdomen (de perfil).

PROBLEMAS SI ESTA BLOQUEADO: Estancamiento por no asumir el pasado. Incapacidad de “pasar página”. Añoranza, tristeza. Sentimientos de impotencia que llevan al victimismo.

PROBLEMAS DE SALUD: Problemas digestivos, relacionados con “tragar” situaciones del pasado que no se han digerido. Náuseas y vómitos, como expresión de la necesidad de “expulsar el veneno”. Problemas intestinales. Problemas de gestación en la mujer. Césareas. Problemas en el riñón izquierdo, mano y costado izquierdos, incluído el bazo. Parálisis de todo o parte del cuerpo.


Odín y el árbol Iggdrasil

En este relato Odín cuelga de Yggdrasil, herido por su propia mano en un sacrificio voluntario, una ofrenda de sí mismo a Sí Mismo, el sacrificio del ego necesario para acceder a la plenitud del Ser. En las raíces del árbol se encuentra un pozo cuya agua daba la sabiduría. Mimir, que lo guardaba, le exigió la entrega de su ojo derecho si quería beberla, precio que Odín pagó sin dudarlo. La posición invertida le permitió asomarse al abismo (El Colgado tiene su “cabeza” justo encima del sendero de El Diablo) y ver las Runas, las letras del alfabeto vikingo que, como las hebreas, tienen un valor fonético y también simbólico.

Sé que estuve colgado de aquel árbol que el viento azota,
balanceándome durante nueve largas noches,
herido por el filo de mi propia espada,
derramando mi sangre por Odín,
yo mismo una ofrenda a mí mismo:
atado al árbol
cuyas raíces ningún hombre sabe
adónde se dirigen.
Nadie me dio de comer,
nadie me dio de beber.
Contemplé el más hondo de los abismos
hasta que vi las runas.
Con un grito de rabia las agarré,
y después caí desvanecido.